¿Qué es el agua virtual?
El concepto de agua virtual es muy útil para contabilizar el uso y abuso que hacemos de este recurso escaso que tan importante es saber aprovechar y gestionar. Básicamente, el agua virtual se refiere a la cantidad de agua que se precisa para fabricar un bien o servicio.

Creado en 1993 por el investigador británico John Anthony Allan, el concepto ilustra de forma tremendamente gráfica el gasto de agua que hacemos a nivel ciudadano, industrial o por países, pongamos por caso. Por ejemplo, se estima que cada uno de nosotros consumimos poco menos de 3.000 litros de agua virtual al día.

¿Que de dónde sale tanta agua en el día a día? Las cuentas empiezan a salir si reparamos en el agua que gastamos en higiene personal, en comida, vestido, al hacer cualquier compra y un sinfín de actividades en las que consumimos o utilizamos esto o aquello.

El gasto de agua se produce en casi todo lo que implique fabricar un producto, trasladarlo, almacenarlo, comprarlo, consumirlo y un largo, interminable etcétera de situaciones y actuaciones. Pero también hay que tener en cuenta que fabricar el mismo producto no es igual en un país con más recursos hídricos que en otro, si bien esto no lo reconoce el concepto, al menos por ahora.

Una mejor gestión

Se trata de una herramienta útil al proporcionar una idea exacta del gasto total de agua por producir un determinado producto o por realizar una acción concreta. El fin, por supuesto, no es otro que intentar mejorar la gestión de la misma o las políticas a la hora de buscar alternativas que permitan ahorrar agua.

¿Qué es el agua virtual?
Hay críticas que acusan un uso del concepto de agua virtual para proponer políticas que sobrecarguen la actividad productiva a los países más pobres pero con mayores recursos hídricos. De hecho, a partir de esta idea se crean mapas de exportación mundial de agua, si bien los fines podrían llegar a ser interesantes.

En la cruz de la moneda, estos datos son susceptibles de desencadenar guerras y conflictos, pues el agua es un recurso de primera necesidad y no sería descabellado imaginar un futuro comercio de agua como si de petróleo se tratase.