Ecologia humana
Si la ecología se encarga de estudiar las relaciones de los seres vivos y su hábitat o medio ambiente, la ecología humana hace lo mismo, enfocando su campo de estudio al estudio de las personas y su relación con el entorno.

La ecología humana tiene un fuerte componente gregario, orientado a las ciencias sociales, principalmente. De hecho, es una disciplina que forma parte del programa de los estudios sociológicos, y además en en ella convergen otras muchas ciencias como la antropología cultural, la geografía humana, la psicología social o la demografía.

Su carácter multidisciplinar permite abordar el estudio de las conexiones que establece la población con el ecosistema desde un enfoque un modo amplio. Básicamente, se estudia las interacciones que se producen entre el sistema social y el entorno en un determinado contexto o ecosistema, centrando la cuestión en la organización social y el empleo de la tecnología y de los conocimientos para alterar el medio ambiente para la supervivencia y la explotación.

Un ecosistema natural y humano

En la ecología humana, el ecosistema lo conforman no sólo los elementos naturales, sino también aquellos otros que ha construido el ser humano, por lo que se considerarán parte de ella desde los organismos vivos, el aire, suelo o el agua, entre otros recursos, además de las estructuras físicas que lo conforman, entre ellas las construcciones arquitectónicas y su conjunto.

¿Qué es la ecología humana?
De este modo, los ecosistemas son tanto desde un paisaje urbano a un pequeño pueblo, una granja, un caserío, una cabaña en el bosque o un entorno rural y de cualquier otra índole donde haya presencia humana. Igualmente, será objeto de estudio aquel ecosistema en el que esté previsto que vaya a haberla en el futuro, con lo que se busca una planificación determinada.

Dentro de esos ecosistemas, se encuentran los seres humanos y su manera de organizarse socialmente, con las lógicas diferencias entre unos y otros países, culturas… En definitiva, se construyen, en fin, sistemas sociales diferentes que establecen una interacción entre ese sistema social y el entorno.

¿Qué es la ecología humana?
Es fácil entender, por lo tanto, que haya un sinfín de disciplinas y enfoques implicados en la mirada y análisis que realiza la ecología humana. Por un lado, el sistema social tiene su dinámica, es decir, sigue sus reglas, y éstas a su vez se traducen en una determinada organización social. Se crean reglas que influyen en el comportamiento del mismo sistema social como resultante de la interacción de numerosos factores como la población, la psicología, los valores y conocimientos de la población.

También juega un papel fundamental la doble dimensión del individuo y de la sociedad, los valores y conocimientos (con especial importancia de la tecnología) que se traducen en acción, acciones que afectan al entorno, lo modifican de un modo u otro, en mayor o menor medida…

¿Qué es la ecología humana?
Mientras los sistemas sociales van desde la familia de una persona hasta el otro extremo, abarcando a toda la población del planeta, la ecología humana suele centrarse en grupos de personas que habitan en un determinado ecosistema para estudiar cómo se obtienen recursos del mismo.

Constantes problemas ambientales

En ese sentido, el ecosistema proporciona materia, energía e información al sistema social, lógicamente con un fin utilitario. Se produce un movimiento constante de energía (fuerza de trabajo o maquinaria), de información (se organizan las cosas siguiendo una serie de ideas) y de materia, como los materiales de construcción, alimentos y recursos en general.

¿Qué es la ecología humana?
Es esta interacción entre el sistema social humano y el ecosistema la que puede provocar desastres ambientales, sin olvidar que también puede suceder a la inversa. Lo primero ocurre cuando, por ejemplo, las actividades humanas perjudican el medio ambiente de forma consciente o tras una serie de efectos en cadena. Las distintas variables que hay en juego hacen que el ecosistema sea inestable y haya un tira y afloja entre la expansión de la población y la preservación del medio ambiente. Es entonces cuando se dan un sinfín de situaciones conflictivas.

La sostenibilidad o, más concretamente, el desarrollo sostenible busca ese punto de equilibrio entre ambos elementos, una adaptación recíproca que permita preservar el entorno y al mismo tiempo satisfacer las necesidades del hombre, si bien éstas son un concepto subjetivo que dependerá de esquemas sociales predefinidos y al mismo tiempo cambiantes.

¿Qué es la ecología humana?
Dentro de este esquema pueden estudiarse desde el problema del tráfico en las ciudades hasta, pongamos por caso, el deterioro del ecosistema marino como consecuencia de la sobrepesca. Son casi infinitos, desafortunadamente, los ejemplos de abuso de recursos, que provocan una explotación sistemática, ya que en este mundo nuestro los procesos de desarrollo sostenibles son rara avis, no sólo a nivel global, sino a pequeña escala.

En realidad, no deja de aumentar la demanda sobre los ecosistemas, y ello conlleva un deterioro de la salud ambiental del planeta a una velocidad vertiginosa. Como un boomerang, sus consecuencias nos terminan afectando. Variables como el consumo, la tecnología, el entorno y la población interactúan, dependen unos de otros. Y, obviamente, aunque las exigencias sobre los ecosistemas se multiplican exponencialmente, al final la siempre habrá un límite, aunque sea la nada, como está ocurriendo ya en tantas ocasiones, y en otras vamos camino de ello. ¿Hay solución, podemos cambiar, el ser humano es capaz de establecer una relación con el medio más respetuosa? Las nefastas cadenas de efectos que se establece entre el ecosistema y el sistema social no permite ser optimistas, pero igualmente apostemos por un desarrollo ecológicamente sostenible a nivel planetario.