Raro nacimiento de un hipopótamo en un zoo francés
Los rinocerontes son de difícil reproducción en cautiverio. Difícil, pero no imposible, y precisamente por ello los nacimientos son tan celebrados. En este caso, el recién llegado es una tierna criatura de la especie hippopotamus amphibius que hace las delicias de miles y hasta de millones de visitantes, ya sean presenciales o cibernéticos.

Con tan sólo una semana de vida, este pequeño luce un aspecto tan hermoso como el que vemos en las fotos. Junto a mamá, a la que sigue a todas partes, no parece todo lo grandullón que es, pero al lado de un animal que pesa varias toneladas es fácil parecer pequeño cuando se pesa la friolera de cincuenta kilitos.

Todavía se desconoce el sexo del baby, y quizás por ello todavía no se le ha puesto nombre. Habrá que esperar unos meses, pues los rinocerontes tienen los órganos sexuales internos y aún es pronto para saberlo.

Raro nacimiento de un hipopótamo en un zoo francés
Su madre es un hipopótamo de 21 años de edad llamado Kara, que dio a luz el día 7 de septiembre, en el zoológico Planète Sauvage, en Port Saint Pere, cerca de la ciudad francesa de Nantes. Lo hizo como suelen hacerlo las hipopótamos, con la cabeza bajo el agua, y el amamantamiento durará ocho meses, el mismo tiempo que estuvo en la barrigota de mami.

Si vamos al zoo a verlo, lo encontraremos con un grupo de cuatro hipopótamos, formado por tres hembras, entre las que, por supuesto, está Kara, y por un macho, su padre, que responde al nombre de Moustique, de 23 años. Con ellos aprende a hacerse hipopótamo, eso sí, en un entorno de semilibertad, aunque el término no deja de ser un eufemismo.

Una pena, penita, pena que no pueda conocer la libertad, pero lo cierto es que, si tenemos en cuenta la caza, la deforestación y demás, la vida en su medio natural puede acabar siendo un regalo envenenado.