Pasada la Navidad, muchos son los juguetes que han quedado obsoletos o han sido sustituidos en la escala de prioridades por los nuevos. Esto hace que sea necesario prescindir de los antiguos juguetes por falta de espacio. ¿Qué hacer con ellos? La respuesta es muy fácil: reciclarlos.

Reciclaje de juguetes

Por desgracia esto no ocurre con tanta frecuencia como sería deseable. La mayoría de estos se tiran a la basura sin separar sus plásticos, sus pilas o sus chips. Según Jordi Julián, director de proyectos y empresas adheridas de la Fundación Ecotic, la gente no es consciente de lo importante que es el reciclaje de estos productos:

El consumidor no ve el juguete como un residuo potencialmente peligroso que precise de un reciclaje adecuado. Por su reducido tamaño tiene facilidad para deshacerse de él a través de la basura doméstica y evidentemente no existe una concienciación en ese sentido.

Para confirmar el dato, España se muestra muy alejada de otros países europeos que muestran una conciencia ecológica hacia el reciclaje de juguetes mucho más elevada. Así pues, en Europa se recicla de media un 11,11% en aparatos electrónicos frente al 4-6% de España. En cuanto a equipos informáticos o electrónica de consumo, los datos también son preocupantes. En Europa se recicla hasta un 15% más que en España.