Reciclaje de pilas
Las pilas contienen diferentes metales en su composición como el mercurio, cadmio, níquel, magnesio y cinc que son contaminantes para el medio ambiente. Además, cuando se tiran incorrectamente las pilas con el resto de los desechos, éstas van a parar al vertedero donde, con el paso del tiempo, las pilas pierden su carcasa y vierten los metales pesados tóxicos que pueden llegar al medio y perjudicar a los seres vivos. Las pilas que se utilizan en relojes, calculadoras, etc. son las más contaminantes a pesar de su reducido tamaño.

El sistema de reciclaje consiste en transportarlas a una planta de reciclaje, donde el mercurio es separado de otros metales y el resto de materiales que constituyen las pilas pueden ser recuperados, mediante un proceso de trituración mecánica para luego obtener escoria férrica y no férrica, plástico y polvo de pila. Las 3 primeras fracciones se valorizan directamente, mientras que el polvo de pila sigue varios procesos para recuperar los metales que contiene.

Las autoridades europeas han aumentado los niveles de exigencia en la producción, recogida y reciclaje de pilas, baterías y acumuladores. Para minimizar los efectos negativos de las pilas podemos tomar algunas medidas: reciclar las pilas, no dejar las pilas al alcance de los niños, no mezclar las pilas nuevas con las usadas porque reduce la vida útil de ambas, no quemar ningún tipo de pilas o baterías, no utilizar aparatos a pilas cuando pueden ser reemplazados por otros, utilizar preferentemente aparatos conectados a la red eléctrica, no tirar las pilas a la cloaca ya que más tarde llegan a los ríos o mar y contaminar el agua, y no juntarlas porque se concentran los riesgos.