Reciclar bombillas de bajo consumo
Las bombillas de bajo consumo son ideales para proteger el medio ambiente y para los bolsillos de los consumidores. En los próximos años, todos las deberemos sustituir por las que más energía gastan. En el mercado encontramos cada vez más variedad, las más recomendadas son: las lámparas compactas fluorescentes (CFL) y las de quemador halógeno. Estos modelos consumen menos energía y duran más tiempo que las convencionales.

Las CFL funcionan de forma similar que los tubos fluorescentes, pero como se fabrican con el equipo de encendido instalado, permiten ser sustituidas por las incandescentes. Además, aportan de cinco a diez veces más flujo luminoso. Por otro lado, encontramos las bombillas LED (diodos luminiscentes) que también generan un menor consumo y mayor duración (unas 50.000 horas).

La luminosidad es un elemento básico que se debe indicar en el envase de la bombilla. Si se quiere sustituir una convencional de 60 W, lo mejor sería elegir una CFL de 15 W. Recuerda que una fluorescente compacta cuesta entre cinco y diez veces más que una incandescente. La vida útil de estas lámparas dura unas 10.000 horas.

Estas bombillas ecológicas tienen una mínima cantidad de mercurio, un material tóxico de elevado poder contaminante. Por ello, no se deben depositar en los contenedores normales, sino que se recogen y reciclan de manera selectiva. Se recomienda que los consumidores entreguen las unidades fundidas en los lugares de comercialización.