Récord de CO2 en la atmósfera y una posible solución
La humanidad está fallando en su lucha contra el cambio climático. De nada sirven los acuerdos internacionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) ni la inversión en energías renovables. La concentración de este tipo de gases, que son la causa principal de la aceleración del cambio climático, ha alcanzado un récord histórico.

La presencia de dióxido de carbono y de otros gases que causan el calentamiento global, entre otros fenómenos, por lo que se conoce como reforzamiento radiativo (entra más calor al sistema climático), es la más alta en la historia de la humanidad. La principal fuente de emisión de dióxido de carbono es la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas) y, en menor medida, la mala gestión de la tierra (como la deforestación de bosques tropicales). Por tanto, sabemos cuál es la solución.

Un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) ratifica esta idea: para frenar el cambio climático hay que reducir la quema de combustibles fósiles. Y, para que las empresas se sientan obligadas a no usar carbón, gas o petróleo, lo mejor es reducir las ayudas. Según el FMI, si se eliminan las subvenciones que reciben los combustibles fósiles (unos 2.000 millones de dólares en todo el mundo), se reducirían unos 4.200 millones de toneladas de CO2, un 13% del total de las emisiones globales.

Cabe señalar que no sólo se estaría ayudando a mitigar el cambio climático, sino que además la eliminación de estas ayudas impulsaría el crecimiento económico, algo que muchos países necesitan. Así lo afirma el estudio titulado Energy Subsidy Reform – Lessons and Implications.

Récord de CO2 en la atmósfera y una posible solución
El informe afirma que las subvenciones a productos derivados del petróleo, la electricidad, el gas natural y el carbón alcanzan el 2,5% del PIB mundial. En el caso del Gobierno de Estados Unidos, supone el 8% de su presupuesto anual. Estos subsidios se otorgan en las economías industriales (en los países ricos): que reúnen el 40% del total mundial. Según el informe, Estados Unidos (502.000 millones de dólares), China (279.000 millones) y Rusia (116.000 millones) son los tres países que más gastan en este tipo de ayudas.

Ayudas que contribuyen a la desigualdad en el mundo

Sólo con eliminar estos subsidios se reducirían las emisiones globales de CO2 en un 2%. El objetivo en la reducción de emisiones que se fijaron en el Acuerdo de Copenhague es reducir entre el 15 y el 30% de las emisiones.

Por otra parte, en algunos países emergentes y en desarrollo, estos subsidios impiden que los gobiernos locales inviertan en infraestructuras básicas, más necesarias para la población y para el desarrollo de la economía sostenible. Los subsidios, por último, refuerzan la desigualdad: benefician a los mayores consumidores de energía.

Todo ese dinero que ahora se destina a ayudar a un sector contaminante, se podría invertir en incentivar la investigación de tecnologías de ahorro de energía y en el desarrollo de las energías limpias y renovables.