Récord de contaminación en China
Pocos son los habitantes de Pekín que se atreven a salir a la calle sin una mascarilla que les proteja de la contaminación. El nivel de contaminación es tal que se ha llegado a esta terrible situación en la capital de China, que se asemeja a una gran sala de fumadores que nunca se ventila. Sólo que, en vez de humo de cigarrillos, es polución.

Nunca ha habido tanta contaminación en Pekín y las autoridades han lanzado una alerta amarilla. Desde que se miden los niveles de polución, desde 2008, nunca antes se había alcanzado el nivel actual: los niveles están por encima de 500 microgramos por metro cúbico. (Madrid, para hacernos una idea, ronda, habitualmente, los 50.)

La Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos señala que los niveles que se encuentran entre los 301 y los 500 microgramos por metro cúbico son peligrosos y, por tanto, se aconseja no realizar actividades al aire libre. La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene baremos más estrictos. Más de 500 supera en más de veinte veces el nivel considerado seguro.

Muchas viviendas particulares y oficinas chinas cierran a cal y canto y los purificadores de aire funcionan a plena potencia. En internet, se pueden leer calificativos de la situación como aire “post-apocalíptico”, “terrible” o “increíble”. Las personas que trabajan en las altísimas torres de oficinas en el centro de Pekín no podían distinguir los rascacielos de enfrente.

Lo mejor es no salir a la calle

Récord de contaminación en China
El sistema chino ni siquiera puede medir niveles que superen los 500 microgramos por metro cúbico porque no está preparado para ello. Aparte de la posible censura que podría existir. La embajada de Estados Unidos, en estos casos, se considera más fiable y ha asegurado que se puede llegar, en ciertos momentos, a niveles de 886 microgramos por metro cúbico.

Pero la contaminación no sólo afecta a la capital. Doce provincias del país se encuentran en alerta por contaminación. En el norte, las autoridades aconsejaban no salir a la calle.