Recuperación de un terreno tras un incendio
Por desgracia, por mucho cuidado que se ponga y por mucha vigilancia y medios contra incendios que se tengan, con un tiempo tan seco y caluroso los incendios forestales se siguen produciendo. Se trata de minimizar el daño a la naturaleza, que no se produzcan y, en caso de que no se puedan evitar, tratar de que queme la menor cantidad de monte que sea posible. Y, después, recuperar cuanto antes la zona quemada.

La imagen de un terreno arrasado por un incendio es desoladora, sin vegetación, el suelo negro, humo, cenizas… Pero, con una correcta gestión, ese terreno podrá estar verde en poco tiempo. Hay que actuar cuanto antes y de manera adecuada. Lo primero es preparar el terreno para las lluvias.

La vegetación actúa como manto protector del suelo frente al agua de lluvia. Por tanto, un terreno que ha sufrido un incendio no cuenta con esa protección natural. La lluvia cae directamente sobre la tierra, erosionando el suelo, lo que puede causar inundaciones. Además, bajo ese manto negro que queda tras un incendio puede haber semillas preparadas para germinar, pero, si el agua arrasa con la tierra, nunca nacerán.

Por tanto, el primer paso es cubrir el terreno con un manto natural de vegetación para que resista y absorba el agua de lluvia. Hay que intentar que el drenaje sea natural, pero, si no es posible, se pueden construir pequeñas presas y diques.

Preparar el terreno para la reforestación

Recuperación de un terreno tras un incendio
La otra tarea indispensable es retirar la madera quemada para que no se pudra y atraiga plagas de insectos. Esta fase de recuperación es delicada porque hay algunos arbustos y ramas muertas que sí funcionan como protección del terreno. Por tanto, para llevar a cabo esta tarea es necesario un especialista.

Por último, se debe planificar la reforestación. Se toman muestras del terreno y se decide cuántos árboles se plantarán por hectárea y cuál es la especie más adecuada. Hay que tener en cuenta la fauna autóctona de la zona. De nuevo, es indispensable contar con el asesoramiento de un experto, como un ingeniero forestal.