La reducción de gases de efecto invernadero evitaría millones de muertes
Los gases de efecto invernadero son un decisivo acelerador del cambio climático pero, más allá de esta influencia ambiental ahora sabemos que la mala calidad del aire también provocaría millones de muertes prematuras. En concreto, según sugiere un nuevo estudio, su reducción podría prevenir hasta 3 millones de muertes prematuras en el año 2100.

La afirmación parece lógica, y de hecho lo es, pues afirmar que la contaminación atmosférica está relacionada con la muerte de personas no es algo nuevo. Lo que resulta una absoluta novedad es el establecimiento de cifras concretas y de lugares geográficos que se beneficiarían especialmente de esta menor mortandad.

De acuerdo con este trabajo de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, los efectos de la contaminación (dióxido de carbono, sobre todo) que provocan el calentamiento global tiene un terrible impacto para la salud humana que puede concretarse.

China, el gran damnificado

Si bien estudios anteriores han analizado cómo la reducción de emisiones de estos gases mejorarían la calidad del aire, no se ha estudiado la mortalidad por la contaminación del aire como un efecto a corto plazo en tal o cúal espacio geográfico.

Por contra, este estudio ha desarrollado un modelo global centrándose en asuntos normalmente tan olvidados como importantes, como el desplazamiento de los contaminantes a través de las fronteras nacionales o los efectos del cambio climático en la calidad del aire.

El modelo permite simular escenarios futuros de la interacción entre la mortalidad y los contaminantes del aire, hallando que la reducción de las emisiones podría ayudar a prevenir 300.000 a 700.000 muertes prematuras al año en el año 2030, dos tercios de los cuales estaría en China. En 2050, esas reducciones evitarían hasta 1,8 millones de muertes prematuras al año, llegando a los 3 millones en 2100.

La reducción de gases de efecto invernadero evitaría millones de muertes
Los autores del trabajo, publicado esta semana en la revista Nature Climate Change, confían en que sus conclusiones animen a llevar a cabo más políticas contra el avance del cambio climático, así como a que los ciudadanos exijan que éstas se apliquen.