Reducir y gestionar bien los residuos ayuda a combatir el cambio climático
Todos generamos basura. Con ello, no sólo estamos produciendo residuos, desechos, que hay que gestionar adecuadamente, sino que también emitimos, aunque sea indirectamente, gases de efecto invernadero a la atmósfera. Se ha calculado que cada español genera casi media tonelada de basura al año (sin contar los residuos industriales). Un adecuado tratamiento y recuperación de esta basura puede beneficiar al clima: lo que se recicla no tiene que ser producido de nuevo y, por tanto, se ahorrarán emisiones de carbono y se ayudará a mitigar el cambio climático. La correcta gestión de los residuos podría cumplir con un tercio del objetivo de reducción de emisiones que se ha puesto la Unión Europea para 2020.

¿Cuántos gases de efecto invernadero (GEI) se producen cuando se gestionan los residuos? ¿Y, también, de modo indirecto, cuántas emisiones se pueden evitar si se recuperan materiales? La Asociación de Empresas Gestoras de Residuos y Recursos Especiales (Asegre) y la Fundación Biodiversidad han creado un protocolo de actuación para cuantificar las emisiones del sector. En la actualidad, la mayoría de las grandes empresas de gestión de residuos ya lo tiene implantado.

Gracias al citado protocolo, las empresas podrán establecer acciones de reducción de residuos, calcular sus GEI y se espera que, a la postre, suponga un aumento del reciclaje.

El sector del tratamiento de aguas residuales, por ejemplo, es responsable del 4,7% de las emisiones de origen humano que están calentando el planeta. Con el protocolo se podrá cuantificar la responsabilidad concreta de cada empresa y línea de gestión, pero también será la base para saber lo que aportan a la lucha contra el cambio climático.

La obtención de materiales metálicos originarios exige mucha energía que provoca emisiones. Una tonelada de aluminio recuperada de la basura evita la emisión de entre 7 y 11 toneladas de CO2 equivalente. En el caso del papel, una materia orgánica rica en dióxido de carbono, su recuperación evita la expulsión a la atmósfera de entre 0,6 y 1,3 toneladas de CO2 equivalente.

Con esta racionalización del cálculo también se podrá medir la eficacia de cada uno de los sistemas de tratamiento. Aunque aún habrá que esperar a que haya datos, la aplicación del protocolo, cuyas plantillas están disponibles en la web de Asegre, permitirá saber qué emiten y cuánto evitan. Reducir para evitar emisiones y luchar contra el cambio climático.