Reforestación con Groasis Waterbox
La Universidad de Valladolid ha comenzado a desarrollar un proyecto europeo denominado “Los Desiertos Verdes”. Su objetivo es ambicioso: reforestar 63 hectáreas en cinco provincias españolas (Valladolid, Zamora, León, Zaragoza y Barcelona), utilizando una nueva técnica llamada Groasis Waterbox, una técnica que permite plantar árboles con éxito en suelos desérticos.

Se quiere recuperar, con este proyecto, lugares de tierras muy secas o áridas. Su estado se debe, en algunos casos, al clima de la región, pero en otros al tipo de suelo, a la altura en que se encuentran o al uso que se hace o se ha hecho de ellas (pueden estar en desuso, servir de escombrera, haber sido un área de esquí, un bosque quemado o haberse usado en agricultura, etc.).

En la iniciativa participan nueves instituciones y empresas de la Unión Europea, pues el proyecto se enmarca dentro de un programa LIFE+. La parte investigadora corresponde a un equipo de la Escuela de Ingenierías Agrarias de Palencia, en el que también colaboran el Área de Ingeniería Cartográfica, Geofísica y Fotogrametría y el Departamento de Producción Vegetal.

El equipo pretende, en un plazo de cinco años (hasta 2015), reforestar con 25.000 árboles waterbox cinco zonas de la geografía española: San Isidro (León), Matallana y Tierra de Campos (Valladolid), Riofrío de Aliste (Zamora), Los Monegros (Zaragoza) y Barcelona. Ya se han iniciado las primeras plantaciones en 23 hectáreas de la provincia de Valladolid.

Lo novedoso del programa es el uso de esta nueva técnica que no necesita riego. El objetivo final es lograr que el 90% de los árboles plantados sobrevivan sin utilizar métodos de riego artificial. La tecnología Groasis Waterbox capta el agua del rocío y de las lluvias ocasionales casi sin desaprovechar un ápice. Es, en realidad, un proceso que usan las plantas que viven en zonas en las que la lluvia es escasa.

Más allá de la reforestación, Desiertos Verdes intenta ser un impulso para la creación de pequeñas industrias y de empleo en el ámbito local, en definitiva, el desarrollo de una economía verde. También servirá para probar la idoneidad de esta tecnología en zonas desérticas de España y el impacto del cambio climático sobre áreas rurales y vulnerables.