Refugios artificiales para salvar a los reptiles de Doñana
Un equipo de investigadores de la Universidad de Granada y de Barcelona ha creado refugios artificiales en troncos de madera con el objetivo de salvar a los reptiles del Parque Nacional de Doñana, debido a que su número se redujo muchísimo tras el accidente ocurrido 11 años atrás en la mina de Aznalcóllar, que acabó con el hábitat de estos reptiles.

Hace nueve años comenzaron el estudio de la comunidad de reptiles en el corredor ecológico de Doñana. Los científicos, pudieron observar en aquel momento una población de reptiles “muy empobrecida” ya que de las 13 especies de reptiles presentes en los alrededores, tan sólo apareció una, la salamanquesa común.

“Debido a los trabajos de restauración pasajítica tras el desastre, el hábitat quedó casi desprovisto de refugios naturales para la fauna terrestre, por lo que planteamos la hipótesis que ésta era la causa de la escasez de reptiles” apuntaban algunos de los científicos.

Para demostrar que la creación de refugios era realmente necesaria, tanto para ofrecer la protección contra depredadores, como para protegerlos en condiciones microclimáticas, el equipo realizó un experimento que duró cinco años.

Durante estos cinco años, los investigadores fabricaron refugios artificiales, exactamente 120 grupos de troncos de madera en una parcela experimental de 24 hectáreas, para, de ésta manera, controlar los cambios temporales de la comunidad de reptiles y también en otras zonas próximas sin refugios.

Refugios artificiales para salvar a los reptiles de Doñana
Troncos de madera, casas realmente confortables para los reptiles

“El área modificada con los refugios artificiales mostró una recuperación más rápida de la comunidad de reptiles en riqueza de especies y abundancia, con respecto al área desprovista de refugios artificiales”.

Desde la instalación de los nuevos refugios, la comunidad de reptiles experimentó un gran crecimiento. De la presencia de una especie, la salamanquesa común, hasta el desarrollo de seis especies en el año 2006. Su aumentó fue debido también al pasar de un individuo por unidad de esfuerzo de muestreo, a más de cinco.

El equipo científico asegura que la colonización del Corredor Verde del Guadiamar por parte de los reptiles fue “transversal más que lineal, es decir, que el corredor no actuó como tal para los reptiles, al menos en los primeros estadios de la colonización”.

También mencionan que las poblaciones de reptiles que colonizaron dicho Corredor procedían de zonas laterales inmediatas, no de las áreas de corredor.

“Los resultados sugieren que los programas de restauración pasajística no deben descartar la disponibilidad de refugios para la fauna, un recurso vital para los reptiles mediterráneos que puede ser restaurado con un sistema tan económico como la instalación de troncos de desecho”, advierte el grupo de biólogos.