Regulación mundial de los descartes de pesca
La sobrepesca ya es oficialmente un problema global. La ONU, a través de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), ha comenzado a dar directrices para ordenar la pesca en el ámbito mundial. Se trata de controlar la pesca ilegal y de proteger a especies en peligro de extinción. Estas directrices se presentarán, a finales de este mes de enero, al Comité de Pesca para su aprobación. Este comité se reunirá en Roma. El documento previo fue acordado por expertos en política pesquera de treinta y cinco países.

Uno de los temas que aborda el documento son los descartes, esto es, los peces atrapados de forma accidental en las redes y que se devuelven al mar muertos o agonizantes. Se trata de una práctica que, a largo plazo, amenaza la sostenibilidad de muchas pesquerías y afectan negativamente a los medios de subsistencia de millones de pescadores y trabajadores de la industria pesquera.

Los descartes incluyen, en muchos casos, especies amenazadas, alevines, tortugas, aves marinas e, incluso, delfines. Según algunas mediciones, este tipo de capturas sobrepasan en la actualidad los 20 millones de toneladas anuales. En algunos países, tienen valor económico, pues se consumen, por lo que no es fácil medir la cantidad que se pesca.

Son las primeras directrices que tratan sobre todas las especies afectadas por la pesca y amplían los principios de ordenación pesquera a todas las especies y todos los ámbitos. Además, estas directrices tienen el objetivo de desarrollar de forma más clara la forma en que los países deben afrontar estos problemas en la práctica. Han sido los propios países los que han solicitado las directrices sobre la pesca incidental.

Las directrices abarcan la planificación de la ordenación de las capturas incidentales, la mejora de los aparejos de pesca, el cierre de pesquerías, los incentivos económicos que faciliten la adopción de medidas adecuadas, la vigilancia, investigación y desarrollo y la creación de capacidad de los países para el cumplimiento de las directrices.

Las directrices se han pensado para que no supongan una carga excesiva para los pescadores artesanales pobres de los países en desarrollo. El impacto en los ámbitos social, económico y biológico de la aplicación de estas directrices es muy diferente en cada caso y se estudiará por separado.