Reintroducción del águila pescadora en Andalucía
En España, la Fundación Migres se encarga de la dirección científica del Proyecto de Reintroducción del Águila Pescadora en Andalucía. Esta asociación ha señalado que es posible la reintroducción de esta especie en la zona sur de la Península Ibérica. Pero, para ello, ha puntualizado, hay que liberar veinte pollos al año en las provincias de Cádiz y Huelva tanto durante este año como durante los dos próximos años. De este modo, se obtendrían las parejas necesarias para conseguir una población reproductora estable.

El director del proyecto, Miguel Ferrer, presidente de la Fundación Migres y profesor de investigación de la Estación Biológica de Doñana, centro perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha señalado que la primera pareja reproductora se ha adelantado a sus cálculos y, tanto en el Paraje Natural Marismas del Odiel (Huelva), como en el Parque Natural de los Alcornocales (Cádiz), con sendas parejas reproductoras, han sido capaces de criar a sus pollos. Fue en abril de 2009 cuando eclosionó el primer pollo.

Sin embargo, a pesar de que, hasta ahora, el proyecto marche exitosamente, ha recalcado que se llegará al éxito total de proyecto cuando se consiga que la especie críe en la Península Ibérica de nuevo. Lo que sí indica la situación es que se está yendo por buen camino.

Las águilas pescadoras, como ocurre con otras muchas rapaces, tienen una madurez sexual retardada, lo que significa que hasta su segundo año de vida no comienzan a reproducirse. A este respecto, hay que señalar que es a partir de este momento cuando varias parejas están a punto de comenzar el proceso de reproducción. Dentro de unos meses, por tanto, se podrá valorar mucho mejor la situación de la especie.

Los ejemplares soltados en este proyecto han sido extraídos de sus nidos en Finlandia, Alemania y Escocia. Con una edad aproximada de cuatro o cinco semanas se transportan a España, donde son atendidos por técnicos expertos, que les suministran alimento, estudian su comportamiento y vigilan su estado de salud. A partir de las ocho semanas, los pollos dejan los nidos artificiales sin abandonar del todo el área. Después, emigran al África subsahariana, normalmente desde mediados de agosto hasta finales de septiembre.