Residuos de zumo para fabricar envases de plástico
El centro tecnológico Ainia, con sede en Paterna (Valencia), ha presentado un proyecto de investigación denominado PHBottle que tiene como objetivo aprovechar azúcares y otros residuos ricos en carbono, nitrógeno y oxígeno y que se pueden encontrar en las aguas residuales de las industrias de zumos para fabricar plásticos que, a su vez, estén destinados a envasar nuevos zumos.

Este nuevo envase fabricado a partir de residuos, además quiere ser biodegradable, así como ofrecer propiedades antioxidantes que alarguen la vida útil del alimento que contenga y que pase por un análisis del ciclo de vida que demuestre que el proceso es sostenible.

De la investigación de Ainia puede resultar el bioplástico perfecto. Incluso las organizaciones ecologistas más radicales podrían dar la bienvenida a este producto. Muchos están en contra de que se planten cultivos alimentarios, como patatas o maíz, y destinarlos a producir biocombustibles o bolsas de plástico. A partir de almidón de patata, maíz o trigo, o a la caña de azúcar, se fabrican plásticos con la implicación de grandes empresas químicas como Solvay o Basf.

Las cifras no están claras, pero se calcula que un 0,4% de los plásticos que se producen en el mundo se realiza con materias primas cuyo origen no son recursos fósiles. Pero hay que tener en cuenta que los plásticos biodegradables, aunque no tengan origen orgánico y procedan del petróleo, también se consideran bioplásticos.

El valor ecológico de un bioplástico se debe medir por el análisis del ciclo de vida, de si se cultiva y en qué tierra, si interfiere en la producción de alimentos, de su consumo de agua y energía. Muchos factores. Incluso los que se elaboran con residuos pueden resultar poco verdes si no se supervisa el proceso.

El nuevo bioplástico, PHBottle, servirá para envasar otros productos alimentarios, como lácteos, cosméticos o productos de higiene. Incluso podría servir para fabricar piezas de automóviles. Por otra parte, se trate de elaborar sustancias activas que tengan propiedades antioxidantes y antimicrobianas, por lo que estudian la posibilidad de incorporar aceites esenciales procedentes de cáscaras de naranja.

En la PHBottle, Ainia trabaja con otros once socios europeos.