Riesgos de las toallitas húmedas para bebés
Por lo general, los productos de higiene y cosmética para el bebé tienen ese punto tierno maravilloso que se traduce en aromas deliciosos y frescos, en texturas suaves, en envases o envoltorios de color pastel realmente atractivos…

Sin embargo, eso no significa que sean productos inocuos. Muy al contrario, tras esos diseños ideales, esos envases de ensueño, esas fotos de bebés sonrientes y esas expresiones de “sensitive”, “suave”, “con esencias naturales”o “libre de parabenos” se esconde una realidad muy distinta.

Lógicamente, la seguridad de los productos de higiene infantiles reviste especial importancia. No en vano, los peques son más vulnerables que los adultos, y debería tenerse un cuidado que, al margen de etiquetas y disimulos, a la hora de la verdad no se tiene ni se desea tener.

Campañas por la seguridad

En los últimos años, pese al desconocimiento que suele haber sobre estos temas, las asociaciones de consumidores no dejan de actuar, y están empezando a conseguir resultados. Gracias a la Campaña por la seguridad de los cosméticos (Campaign for Safe Cosmetics), iniciada en 2009 por más de 175 organizaciones que aglutinan a casi dos millones de consumidores, están dándose importantes pasos.

Todavía son pequeños avances, pero significativos, sobre todo porque sirven para dar ejemplo. Johnson & Johnson, por ejemplo, ha aceptado cambiar la fórmula de alrededor un centenar de sus productos para bebés para eliminar sustancias potencialmente cancerígenas como el quaternium-15 o el 1,4-dioxano.

Riesgos de las toallitas húmedas para bebés
El quaternium-15 es un conservante químico que libera pequeñas cantidades de formaldehído, si bien existen alternativas que son más seguras, por lo que han de preferirse, sobre todo habida cuenta de que la ciencia en el momento menos pensado descubre nuevos efectos dañinos.

La compañía también decidió eliminar antes del 2015 otros químicos potencialmente tóxicos tanto en su línea infantil como en productos para adultos, entre otros el formaldehído, el 1,4-dioxano, el triclosán, los ftalatos y los parabenos. Sin embargo, esta no es la norma y, de todos modos, eliminarlos no supone garantía de nada, ya que no son artículos bio, con lo que los sustitutos serán de nuevo químicos que pueden ser un riesgo.

Cuidado con el fenoxietanol en las toallitas

La Agencia Nacional de Seguridad de los Medicamentos francesa (ANSM, por sus siglas en francés) recomienda a las empresas reducir la concentración de fenoxietanol al 0,4% en los productos cosméticos, especialmente si son para bebés, concretamente para niños menores de 3 años. Se trata de un químico presente en las toallitas para bebés, donde esta misma organización aconseja evitarlo por completo.

Riesgos de las toallitas húmedas para bebés
Con esta recomendación se suma a la realizada por la Agencia de Salud del país vecino. Por lo tanto, el aviso a navegantes es bien claro: a la hora de elegir toallitas húmedas para bebés o para adultos, tanto se da, hay que leer bien los ingredientes y rechazar aquellas que contienen fenoxietanol, si bien pueden aparecer igualmente con los nombre sphenoxyethanol, phenoxytol o EGPhE.

El fonoxietanol es un producto quimico que se usa como conservante pero que al ser absorbido por la piel del bebe puede causar daños en el higado y en los riñones. No es para ir jugando, obviamente.

¿Hay fórmulas naturales?

La mejor manera de garantizar la ausencia de químicos no es otra que dejar de usarlas u optar por los productos biológicos. Aún así, no son fórmulas por completo naturales, pues la normativa permite incluir algunos conserantes sintéticos que se consideran de bajo riesgo para la salud o directamente sin riesgo, como el ácido sórbico o el ácido hydroacetico. Por lo tanto, serán mucho más seguros.

Riesgos de las toallitas húmedas para bebés
Tengamos también en cuenta que la ausencia de parabenos no significa que no tenga conservantes sintéticos. Como vimos en un anterior post, se utilizan sustitutos que también son conservantes sintéticos no menos perjudiciales, como la metilisotiazolinona y el fenoxietanol.

Y es que, por desgracia, mientras las leyes no regulen de forma más estricta la inclusión de químicos potencialmente dañinos en en productos aparentemente inofensivos, a los consumidores no nos queda otra que aprender a cuidarnos.