Rinoceronte blanco, al borde de la extinción
Corren malos tiempos para los elefantes, las jirafas o los rinocerontes. Su número va disminuyendo a pasos agigantados. La caza furtiva está acabando con ellos de un modo dramático, pero el caso del rinoceronte blanco es de auténtico espanto. Tan sólo quedan cinco ejemplares.

Hasta hace unos días, eran apenas media docena, pero la muerte de uno de ellos, fallecido en un zoo de San Diego (California), ha significado dar un paso más hacia una inminente extinción.

Se llamaba Angalifu y tenía 44 años, por lo que se cree que falleció de viejo, según un comunicado del Safari Park Randy Rieches difundido esta semana. Ahora, sólo quedan un ejemplar en un zoo de la República Checa, una hembra en el Safari Park de San Diego y tres más en una reserva de Kenia.

Virtualmente extinto

La muerte de un sólo ejemplar supone una auténtica catástrofe para la especie. De hecho, en noviembre pasado murió otro de ellos en la reserva keniata tan sólo a los 34 años. Por lo tanto, en menos de un mes la especie ha perdido casi un tercio de sus ejemplares. ¿Pero, cómo se ha llegado a esta situación? El ser humano tiene la respuesta, y también la culpa.

Rinoceronte blanco, al borde de la extinción
En efecto, el rinoceronte blanco ha sufrido la caza clandestina por el marfil de sus cuernos. Su principal demanda está en los países aisáticos, que fundamentalmente lo utilizan por sus supuestos poderes curativos, no probados por la ciencia.

En la actualidad, el rinoceronte blanco puede considerarse virtualmente extinto. Sólo han sobrevivido los pocos que han permanecido en cautividad, pero por desgracia no se han reproducido. El zoo de San Diego ha congelado semen y tejido testicular pero, al menos hoy por hoy, no hay tecnologìas que permitan tener esperanzas.