Río de plástico en el estuario del Támesis
Unos todavía asombrados científicos han descubierto que existe un gigantesco río de basura que fluye a través del mismo Londres, en el último tramo del Támesis, y que, lógicamente, representa un peligro ambiental y de salud pública de auténtico órdago.

El hallazgo ha sido casual. Se encontraban estudiando la invasión de una especie de cangrejos cuando observaron que a destructores les ganaba por goleada otra especie llamada homo sapiens que, en su faceta basurera y polucionadora, había ocasionado una gran masa de restos de plásticos y demás porquería en el mismo estuario del río.

Esta particular sopa de plástico fluvial se halló al ir a buscar a esos cangrejos con unas redes especiales que sirven para pescar en el fondo del río, a ras del suelo, el lugar donde se esperaba encontrar cangrejos. Fue entonces cuando las redes evidenciaron el desastre y se supo del caos ambiental que escondía esta desembocadura, que comunica con el mar del Norte.

Basura doméstica

Al no flotar, la basura -residuos domésticos y médicos- ha pasado desapercibida, por lo que su acumulación tampoco se ha podido impedir, aunque es increíble que este aspecto no se controle. Sea como fuere, se ha llegado, por ende, a una situación en la que la polución prácticamente alfombra el suelo, con el peligro que ello supone para el ecosistema.

No sólo entran sustancias tóxicas en la cadena alimentaria al comerla los animales – pueden ahogarse o engancharse en ellos- sino que además los peces contaminados acaban contaminando a otros al ser comidos dentro de la cadena trófica.

Río de plástico en el estuario del Támesis
Descubierto el pastel, ahora toca buscar soluciones y, quizás algo todavía más difícil, la voluntad política necesaria para su aplicación. Si por un lado se tendría que recuperar el tiempo perdido a la hora de hacer una limpieza de choque, por otra parte sería necesario evitar que vuelva a ocurrir. Y, por último, no estaría nada mal hacer la misma prueba del algodón en otros estuarios…