Sacan a un mono de su jaula y lo matan de forma violenta en un zoo de Estados Unidos
El apacible zoológico de Boise, Idaho, fue el escenario de un insólito y truculento suceso el pasado sábado. Aquella noche, uno de los animales favoritos de los niños, un veterano mono patas o mono rojo (Erythrocebus patase), emitió un gemido que alertó a los guardas. O tal vez el gemido no fuera suyo, sino de su atacante. Sea como fuere, lo cierto es que tras acudir al lugar de donde procedía, se lo encontraron tendido en el suelo y gravemente herido. Estaba fuera de su jaula y junto a él sólo había una gorra con el dibujo de una calavera blanca.

Atónitos ante aquella escena entre surrealista y terrorífica, los vigilantes tuvieron que reaccionar rápido. Tenían dos trabajos urgentes: socorrer al animal y, al mismo tiempo, buscar al intruso o intrusos causantes del furibundo ataque, cuya presencia ya había sido detectada en otra parte del zoo.

Por un lado, el servicio veterinario de urgencia intentó salvarlo, pero fe en vano, y el mono murió a los pocos minutos. En principio, a falta de los resultados de la necropsia, falleció por el trauma ocasionado con un objeto contundente en la cabeza y en el cuello. Sin embargo, en la jaula, cerrada a cal y canto, esperaba vivito y coleando el compañero del malogrado primate, que no había sufrido daño alguno.

Arrestan a un joven sospechoso

En su segundo cometido, los guardas también tuvieron poca suerte, pues fracasaron en la búsqueda de los dos intrusos que se les aparecieron como una fugaz sombra un rato antes de escuchar el gemido. No hallaron ni rastro de ellos ni siquiera utilizando una cámara termográfica con la que llevaron a cabo un barrido completo del zoo.

Pero el destino quiso que alguien fuera detenido, como acabó ocurriendo este lunes de forma casual, concretamente gracias a la gorra. El joven arrestado se llama Michael J. Watkins, tiene 22 años, es de Weiser, Idaho y se le detuvo en el condado de Washington por un delito grave de robo y cargos de hurto mayor. Su error fue llevar una gorra muy parecida a la que se encontró junto al mono, y este detalle alertó al a policía.

Recompensa por encontrar al culpable

“Es muy inquietante que alguien intencionadamente entrara en el zoo y dañara al animal. Estamos haciendo todo lo posible para encontrar al autor.” , dijo Ted Snyder, sargento del Departamento de Policía de Boise. Incluso se ha ofrecido una recompensa de 1.000 dólares para quien aporte información que aclare lo ocurrido, aunque mucho me temo que en aquel momento aquello no era la Quinta Avenida a hora punta, precisamente.

A falta de nuevos datos (se están analizando pruebas de sangre obtenidas en el lugar de los hechos) y del trabajo de la policía con el detenido, los interrogantes del extraño suceso no pueden disiparse por falta de imágenes, pues el zoo no cuenta con un sistema de video-vigilancia. Su seguridad se limita a las rondas nocturnas que realizan los guardas, si bien se consideraba un zoo tranquilo que tampoco necesitaba mucho más.