Salvar la diversidad biológica
Estamos en el Año Internacional de la Diversidad Biológica debido al gran impacto ambiental actual y los escasos resultados de recuperación de especies en riesgo de desaparecer. Se pide un mayor esfuerzo de toda la sociedad, incluidos los consumidores para frenar esa pérdida irrecuperable de biodiversidad. El planeta Tierra se enfrenta a una crisis de extinción de especies que amenaza tanto a la propia naturaleza, como a la humanidad. Todos los seres vivos, incluidos los seres humanos, dependen directamente de los recursos naturales que proporciona el medio en el que vivimos. Muchos estudios han empezado a calcular el valor económico que supone la desaparición de las especies y la degradación de sus ecosistemas.

Por desgracia, actualmente se extinguen unas 30.000 especias al año, una tasa de desaparición de animales mil veces superior a la natural. Las organizaciones señalan como principales amenazas la deforestación, los cambios en el hábitat, la degradación de las tierras, los efectos del cambio climático o la propagación de las especies exóticas depredadoras. Las líneas de actuación para salvar la diversidad biológica consisten en la mejora del estado de conservación de especies protegidas que se encuentran en grave peligro, mejora de los hábitats naturales donde viven los animales más vulnerables, investigación del estado de la biodiversidad para poder actuar con consecuencia, creación de más áreas naturales protegidas tanto en tierra firme como en el mar, adopción de nuevas maneras de combinar la conservación, potenciar un comercio sostenible y responsable, aumentar de la conciencia pública por el medio ambiente, etc.

A pesar de los esfuerzos, el elevado ritmo de degradación natural y los resultados alcanzados hasta el momento llevan a pensar a diversos expertos de todo el mundo que los objetivos para salvar el mundo no se podrán cumplir. Todos podemos ayudar siendo más ecológicos: cada persona puede adoptar muchas medidas para detener la destrucción de la biodiversidad como respetar la naturaleza, cuidar a los seres vivos amenazados, utilizar transporte público para contaminar menos, consumir menos energía, llevar a la práctica las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar), adquirir alimentos elaborados de forma sostenible o ahorrar agua en casa.