Salvar los océanos
La riqueza de los océanos está a punto de desaparecer por causas tan diversas como la sobrepesca, la erosión, la contaminación, el cambio climático o el aumento de especies invasoras. A este paso, la disminución de la vida en el mar podría ser drástica en los próximos años.

Prácticamente casi todas las zonas pesqueras del mundo están sobreexplotadas o en proceso de recuperación, por ese motivo especies tan preciadas como anchoa o el atún rojo podrían estar al borde de la extinción. La utilización masiva de sistemas de pesca ponen en serio riesgo la sostenibilidad del sector.

Sin embargo, no todo está perdido, los consumidores pueden contribuir a luchar contra estas amenazas con sus decisiones de compra y sus hábitos de consumo. Pueden comprar animales cazados con artes sostenibles y evitar consumir especies en mayor peligro. Además, potenciar el consumo de productos ecológicos y no utilizar bolsas de plástico que no son biodegradables.

Por otro lado, la contaminación está haciendo las aguas más sucias y eso supone una pérdida de la biodiversidad. Las mareas negras, vertidos incontrolado de residuos, vertidos químicos y la extracción de petróleo en alta mar son responsables de la mala calidad de las aguas oceánicas. Los consumidores pueden hacer un uso más responsable de la energía, que proviene de los combustibles fósiles, altamente contamíneles.