San Valentín: regalar flores no es ecológico
Quizá seas un enamorado (o una enamorada) al que le gusta regalar flores en San Valentín. Puede parecer un regalo respetuoso con el medio ambiente, ya que una flor, al fin y al cabo, proviene de la naturaleza. Sin embargo, ¿te has preguntado de dónde vienen?

Es bastante probable que esa flor que regalas provenga de Colombia, el segundo exportador mundial de flores. Según datos oficiales, en 2010 se exportaron flores por valor de 1.100 millones de dólares, la mayoría de ellas en las semanas y días previos a la fiesta de San Valentín. Otro dato: el 80% de las flores que importa Estados Unidos para San Valentín son colombianas.

Sin embargo, es una industria donde los contratos son de corta duración, las mujeres (el 65% de la mano de obra) trabajan a un ritmo frenético a cambio de un salario muy bajo y, en muchas ocasiones, en condiciones insalubres. La ONGD española InspirAction denuncia que se pueden llegar a dar turnos de trabajo de hasta 20 horas al día, ganando nada más que con lo justo para sobrevivir. No existen derechos fundamentales para el trabajador como la baja por enfermedad o por maternidad, pocas están amparadas por alguna cobertura sanitaria o de desempleo, y aún menos consiguen ahorrar para el futuro.

Antes de regalar una flor, piénsalo bien o, al menos, pregunta de dónde viene. Hay muchas otras opciones para regalar, en caso de que quieras seguir la tradición de San Valentín.

Una idea más original, sorprendente y respetuosa con la naturaleza es comer en un restaurante de comida ecológica. De este modo, se apoya una forma de cultivar sostenible y que no usa químicos. Siguiendo la idea de la gastronomía, también un vino biodinámico puede ser un buen regalo. Las viñas biodinámicas son sostenibles: usan plantas que crecen junto a las viñas para crear un hábitat que controle de forma natural a los insectos y, además, se evita la erosión del suelo.

Otra opción son los productos de cuidado personal de comercio justo, que se pueden conseguir en tiendas de comercio justo como las de la organización Intermón Oxfam, que comercializa la marca de cosmética orgánica Natyr. Además de productos naturales, se certifica que son socialmente responsables para los trabajadores que los producen.

Ni en San Valentín ni el resto del año es obligatorio regalar flores. La verdadera sorpresa está en otro tipo de regalos.