Se ahorrarían 50.000 millones de euros en Europa si se aplicara la legislación ambiental
Una economía verde no sólo beneficia al medio ambiente, sino también a la economía. Hay que repetirlo hasta la saciedad, hasta que los políticos y opinión pública estén convencidos de ello. El ahorro en energía y, en especial, en combustibles fósiles, la eficiencia (energética y de uso de recursos), la creación de empleo… La economía sostenible es la única política económica que nos sacará de la crisis y creará empleo estable. Y que salvará al planeta.

La Comisión Europea así lo cree. Ha señalado que los Estados miembros de la Unión Europea podrían ahorrar alrededor de 50.000 millones de euros anuales si aplicaran con todas sus consecuencias las normas medioambientales en la propia UE. Repitamos, para aquellos que creen que sólo se ahorra recortando en gastos sociales: se ahorraría 50.000 millones de euros respetando el medio ambiente.

Este ahorro económico sería consecuencia, entre otros factores, del ahorro en los costes para la salud y para el medio ambiente. El comisario de Medio Ambiente, Janez Potocnik, ha dicho que en tiempos de crisis, Europa no se puede permitir estos gastos. En realidad, tampoco se los podría permitir si no estuviéramos en crisis.

El medio ambiente europeo está protegido por unas doscientas leyes de diferente tipo. Sin embargo, es demasiado frecuente que no se apliquen correctamente, ha denunciado el comisario. Esto daña al medio ambiente y a la salud humana, lleva a la industria a la incertidumbre y socava el mercado único.

El Ejecutivo comunitario recuerda que la aplicación de las normas medioambientales es una tarea compartida entre los distintos niveles de administración de los Estados, tanto el central, como el regional y el local. La legislación de la Unión Europea se adopta democráticamente por parte de todos los Estados miembros y es ratificada por el Parlamento Europeo en beneficio de los ciudadanos. Pero hay que aplicar esa legislación.

El Ejecutivo comunitario ha presentado algunas propuestas para tratar de mejorar en este sentido. La primera medida es mejorar el conocimiento e el intercambio de información sobre problemas medioambientales para identificar los problemas cuanto antes y reducir los costes para resolverlos.

Bruselas propone medidas para mejorar las inspecciones y la vigilancia, criterios para facilitar y abordar las quejas medioambientales de los ciudadanos, también en instancias judiciales y medidas para apoyar mejor a las redes y organizaciones que trabajan en favor de la protección del medio ambiente.