Se busca maíz transgénicoLos grupos ecologistas tienen menos dinero, menos poder y menos medios que las grandes empresas y gobiernos contra las que tienen que luchar para una mejor conservación del medio ambiente. Pero lo suplen con imaginación y llamativas campañas. Porque, a fin de cuentas, el verdadero poder lo tiene el ciudadano, como consumidor y, en menor medida, como votante.

La asociación Amigos de la Tierra ha lanza una campaña llamada “Se busca maíz transgénico Mon 810”. El objetivo es que la sociedad civil pueda ejercer su derecho a la información y localizar los campos comerciales de cultivos transgénicos. El Gobierno de España no hace pública la localización de este tipo de cultivos en el territorio español, a pesar de que la legislación europea exige la creación de este registro.

Ante esta falta de información, Amigos de la Tierra pide la colaboración de la ciudadanía. Aunque el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) ha señalado que su intención es crear ese registro, el caso es que no lo ha hecho. Así, cuando el Gobierno no cumple con sus obligaciones ante sus gobernados, la sociedad civil tiene todo el derecho a reclamar e, incluso, elaborar esa información. Algo parecido a la idea de desobediencia civil que propugnaba Thoreau, aunque, desde un punto de vista positivo, lo único que se hace es realizar la labor que deberían asegurar los propios poderes públicos. Amigos de la Tierra ofrece a cualquier personas o colectivo interesado material y formación para la localización de estos cultivos transgénicos.

España es el único país de la Unión Europea que cultiva transgénicos a gran escala. Y, además, no lo hace de forma transparente. Es lo que ha llevado a Amigos de la Tierra ha promover esta compaña de recopilación de información. El cultivo del maíz transgénico MON810 está prohibido en Francia, Alemania, Austria, Polonia, Italia, Luxemburgo, Hungría, Bulgaria y Grecia por sus negativos impactos ambientales, porque es imposible evitar la contaminación del maíz convencional o ecológico y porque no se conocen sus efectos sobre la salud a largo plazo. En España, al cultivarse sin que se sepa dónde, se podría estar contaminando otros cultivos y, en general, toda la cadena alimentaria.