¿Se deben sacrificar animales salvajes porque atacan a los seres humanos?
Hay grandes depredadores en la tierra y en el mar, animales que se sitúan en lo más alto de la cadena trófica: su objetivo en la vida, su función en la naturaleza, es comer animales más pequeños o más débiles. Un león se come una gacela, su presa natural, si logra atraparla. Pero si tiene mucha hambre, tratará de cazar presas más grandes aunque ello le suponga un riesgo: recibir un golpe de otro animal, que tratará de defenderse.

Así es la naturaleza: despiadada. Un lince caza conejos. Y un tiburón come peces. Pero, si tiene hambre, es capaz de atacar a un ser humano. Porque es una presa que tiene carne y que le sirve para sobrevivir. Es su naturaleza: atacar para sobrevivir. No sabe hacer otra cosa. Sólo sigue su instinto. No hace nada malo.

En realidad, el mayor depredador del planeta, un depredador en un sentido mucho más amplio que cualquier otro animal (depredador, no sólo de otros animales, de cualquier otro animal, sino también depredador de recursos, de energía, de agua… un depredador sin límite), es el hombre. El ser humano está situado en la cúspide de la pirámide de la cadena trófica.

Pero hay una diferencia: el resto de depredadores mata para comer, mientras que el ser humano puede matar por otras razones, como, por ejemplo, el ansia de venganza. La opinión pública en Australia está pidiendo eso, venganza ante la muerte de un surfista llamado Chris Boyd, de 35 años, que, en una playa cercana a la localidad de Gracetown, fue atacado por un tiburón. Las autoridades del estado de Australia Occidental buscan al animal como si fuera un delincuente. Pero no, sólo actuó como se espera que lo haga un depredador: buscando carne con la que alimentarse.

Es el ser humano el que invade el espacio del tiburón

¿Se deben sacrificar animales salvajes porque atacan a los seres humanos?
Según el presidente del club de surfistas de la zona, Tom Innes, la costa de Australia está plagada de tiburones blancos porque están protegidos. Ahora, pide que se sacrifiquen los que midan más de tres metros de longitud. Según Innes, hay más ataques que antes.

El presidente del Estado, Colin Barnett, se opone a la medida. Hay otros métodos para evitar la muerte de surfistas o bañistas (y, en último término, serían ellos los que estarían invadiendo el espacio de los tiburones y no a la inversa): se puede marcar a los tiburones con dispositivos electrónicos o se podrían colocar barreras de protección o redes.

¿Qué es más importante: la diversión del ser humano o la conservación de una especie en peligro de extinción?