Se ha sobrepasado un peligroso límite en las emisiones de CO2
La mayor parte de Europa y el sector financiero de todo el mundo andan preocupados por una cifra que varía cada día: la prima de riesgo. Las bolsas suben y bajan, los ricos son más ricos y los pobres sufren las consecuencias del cambio climático. Pero todos esos políticos y empresarios deberían fijarse en otra cifra que no nombran en los medios de comunicación: el nivel de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera.

La cifra pasa desapercibida, a pesar del aviso de los científicos. Algunas regiones del mundo ya han llegado a lo que los científicos llaman un nivel preocupante de dióxido de carbono, el principal causante del calentamiento global. Las estaciones del Ártico están registrando niveles de más de 400 partes por millón (ppm) del terrible gas de efecto invernadero. La verdad es que el dato no puede sorprender: los niveles de CO2 no han dejado de aumentar, así que sólo era cuestión de tiempo. ¿Lograremos detener el desastre?

De momento, la mayor parte del globo no ha llegado a esos niveles de CO2. Pero todo llegará. Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) procedentes de la quema de combustibles fósiles alcanzaron, en 2011, un nivel récord de 31,6 gigatoneladas (Gt), según datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE). Esta cantidad de gases contaminantes supone un aumento de una gigatonelada respecto a 2010, un 3,2% más. El carbón representó el 45% del total de esas emisiones, el petróleo, el 35%, y el gas natural, el 20%.

Jim Butler, experto en la medición de los gases de efecto invernadero de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), organismo estadounidense, lo ha dicho bien claro:

Los datos de las concentraciones superiores a 400 ppm en la atmósfera son una prueba más de que los líderes políticos del mundo (con algunas honrosas excepciones) están fallando de forma catastrófica a la hora de hacer frente a la crisis climática.