Se llama Morris, y captura el mismo carbono que 100 árboles
París ha dado un nuevo uso a las tradicionales, casi míticas columnas parisinas conocidas con el nombre de Morris, estilosas vitrinas en las que se colocan anuncios publicitarios. Un clásico mobiliario urbano que ahora tiene también una nueva función, esencial para mejorar la calidad del aire.

La empresa especializada en gestión de agua y de desechos, Suez, es la encargada de obrar este pequeño gran milagro verde dando un nuevo uso a estos populares elementos del mobiliario urbano galo. Se trata de dotar a estas antigüedades de una nueva función de gran importancia para la salud pública y el bienestar de sus ciudadanos: descontaminar el aire mediante el uso de microalgas.

Absorción de CO2 equivalente a 100 árboles

Las nuevas columnas Morris trabajan duro, aunque la tarea en realidad se lleva a cabo gracias a una reacción bioquímica natural como es la fotosíntesis. Según explica Suez, cada uno de los tubos realiza una función purificadora equivalente a 100 árboles.

La empresa creadora de tan ecológico ingenio también ha informado de que el emplazamiento elegido para la primera de ellas es la Place d’Alesia, una de las más grandes plazas de París. Por otra parte, un punto muy concurrido, por el que casi 80.000 vehículos pasan a diario. Será una difícil prueba, y de resultar los planes son aumentar su número.

Se llama Morris, y captura el mismo carbono que 100 árboles
Igualmente, podrían mejorarse algunos aspectos prácticos, pues todavía se encuentran en fase de prototipo. El objetivo ahora es comprobar su verdadera utilidad mediante mediciones que indiquen el índice de descarbonización del aire.

De resultar, qué duda cabe, empezar a instalarlas en distintos puntos de la capital francesa, conocida como ciudad de la luz, mejorará de forma significativa su habitabilidad, ayudando también a que sea fiel a tan hermoso sobrenombre.

¿Pero, cómo funciona un Morris de última generación, qué trabajo realiza? Las microalgas son la clave de su funcionamiento. En este caso, no se utilizan para crear superalimentos, complementos nutricionales ni cosméticos bio.

En esta ocasión, el objetivo de sacar partido de estos microorganismos microscópicos para la purificación del aire, un uso sobradamente conocido, con la particularidad de hacerlo de un modo simbiótico con el entorno. Pero eso no es todo, porque también se pretende generar energía verde. De hecho, ha sido genial la idea de reutilizar las columnas Morris, un elemento típico parisino, fácilmente integrable en las ciudades, puesto que forma parte del mobiliario urbano de siempre.
Se llama Morris, y captura el mismo carbono que 100 árboles
Básicamente, se trata de cultivar las algas y dejar que sus propiedades naturales ayuden a tal fin, ya que el simple hecho de hacerlo las convierte en sumideros de dióxido de carbono (CO2).

Como es bien sabido, las microalgas captan la energía solar y realizan la fotonsíntesis, acumulando la energía solar en sus grasas y, por otro lado, absorbiendo CO2 y desprendiendo oxígeno. Así pues, las microalgas se encuentran dentro de la columna, llena de agua, desde donde captan la luz exterior para transformar el CO2 en dioxígeno.

Gracias a un sistema de ventilación especial instalado en cada una de las columnas, de 4 metros de alto y 2,5 metros de ancho, finalmente el aire limpio sale al exterior.

Se llama Morris, y captura el mismo carbono que 100 árboles
Aunque parezca muy original, lo cierto es que se trata de una de las utilidades más conocidas de las micro algas, cuyo potencial como sumideros de dióxido de carbono está inspirando eco inventos innovadores de aire futurista. Un ejemplo es la granja de algas creada por el grupo de diseño Cloud Collective con este mismo objetivo: absorber el smog de las ciudades, si bien en este caso también se genera energía verde.

La idea era muy similar no solo por su utilidad, sino también porque el sistema se basaba en el cultivo de algas dentro de tubos ubicados en lugares especialmente contaminados. De modo experimental, se colocó en un puente de una autopista sueca, donde había abundancia de sol y de CO2 para crecer y oxigenar el aire, al tiempo que se destinaba a producir biocombustible.

Se llama Morris, y captura el mismo carbono que 100 árboles
En este caso, la tecnología también pretende aprovechar el excedente produciendo energía verde, ya que el cultivo no dejará de crecer. Pero para llegar a este punto aún queda lo suyo, ya que la columna está todavía en proceso de fabricación.

Absorción de CO2 equivalente a 100 árboles

Es decir, reducen la polución atmosférica del entorno inmediato, mejorando el confort y condiciones de salubridad de las calles, convirtiendo el excedente en materia prima para producir energía verde. Estamos aprovechando una fuente renovable e ilimitada que no genera residuos más allá del benéfico oxígeno que emite, convirtiendo a su vez las columnas en un criadero de materia prima para la generación de energía. Por último, se ayuda a combatir el cambio climático, que no es un asunto menor.

Las microalgas, un mundo de eco posibilidades

La versatilidad de las algas a la hora de crecer en distintos lugares y la facilidad de su cultivo son otras de las características ventajosas que ha aprovechado este proyecto.

Se llama Morris, y captura el mismo carbono que 100 árboles
Pueden crecer casi en cualquier lugar, incluyendo espacios cerrados, y no son especialmente sensibles a la climatología, pudiendo alcanzar rendimientos muy altos sin dificultad.

Otros muchos proyectos, con fines tan diversos como los señalados más arriba, también saben sacarle un gran partido, además de ser de utilidad para limpiar aguas polucionadas, fabricar biofertilizantes, vitaminas, pigmentos o incluso con el fin de climatizar y aislar edificios, pongamos por caso.

Es más, se pueden cultivar para luego explotarlos de forma múltiple, con lo que su uso en las ciudades para la descontaminación del aire también podría tener un sinfín de utilidades añadidas a partir de ese mismo cultivo. Todo depende del enfoque dado por cada proyecto, al fin y al cabo.