Se reanuda en Japón la construcción de una nueva central nuclear
Mientras algunos países, sobre todo, en Europa, piensan en abandonar la energía nuclear, en Japón, precisamente donde se ha producido el más grave accidente nuclear civil desde Chernóbil, van a seguir apostando por este tipo de energía que pone en riesgo a ciudadanos y medio ambiente. Si hay un país donde la nuclear es un peligro, es Japón, a causa de los terremotos y tsunamis que se producen cada cierto tiempo.

Así, las autoridades japonesas han decidido reanudar las obras de construcción de la planta nuclear de Oma, en la prefectura de Aomori, en la isla de Honshu, en el norte del país, según ha comunicado la compañía operadora, Electric Power Development Co., Ltd (J-Power).

La central estaba construida en un 40% cuando se produjo el accidente de Fukushima. Entonces, las obras fueron interrumpidas. Concretamente, el 1 en marzo de 2011. Parecía que las autoridades y la propia empresa que opera la central habían tomado conciencia del peligro que suponía la central. Pero todo era un espejismo. Las obras se reanudarán después de que haya transcurrido un año y medio.

J-Power ha asegurado que la construcción se retoma contando con el permiso de las autoridades locales. El pasado septiembre, el Gobierno de Japón aprobó un programa que estipulaba no edificar nuevas centrales nucleares, pero sí permitía concluir las obras de construcción ya iniciadas, como es el caso de esta central. También aseguró que el país podría funcionar sin energía nuclear hacia el año 2030.

La administración de la localidad Oma aplaude la reanudación de las obras de construcción. Prevé que se creen nuevos puestos de trabajo y aumentar sus ingresos con las compensaciones que se pagan por encontrase cerca de una central nuclear. En otras palabras: se paga por el riesgo de sufrir un accidente.

Por su parte, las autoridades de Hakodate, en la isla de Hokkaido, protestan contra la construcción de la central de Oma, ya que parte de su ciudad se encuentra en la zona de riesgo (un perímetro de 30 kilómetros a la redonda). Y, además, no recibe nada por ello.