Se recuperan las tortugas bobas en Cabo Verde
Un estudio ha llevado a cabo un censo de la población de tortugas bobas, Caretta caretta, en la isla de Boavista de Cabo Verde. Los datos, recopilados desde 2007, muestran un descenso en la mortalidad de la especie, considerada en peligro de extinción.

Esta tendencia positiva se explica por los esfuerzos y sensibilización de la población autóctona, las iniciativas de cooperación para el desarrollo sostenible de las comunidades locales y por el seguimiento y protección que ejercen los campamentos de voluntarios internacionales instalados en las playas, según los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha liderado el proyecto.

Se realizaron censos intensivos de toda la isla de Boavista durante cinco años que demostraron que sus playas albergan la segunda población de tortuga careta más importante del Atlántico y la tercera del mundo después de Florida y Omán. La densidad de nidos de algunas playas es excepcional y, al final de la temporada, se pueden encontrar más de 4.000 por kilómetro lineal.

Según el censo, en menos de 70 kilómetros de playa anidan, anualmente, una media de 3.700 hembras adultas, que realizan una media de unos 15.000 nidos. Esta alta densidad, favorece el seguimiento y la protección de las tortugas. Es una gran oportunidad para el desarrollo de un ecoturismo responsable.

Después de nacer, las tortugas nacidas en Cabo Verde se dispersan por todo el océano Atlántico y muchas llegan al litoral español, donde representan el segundo grupo más importante por origen. A pesar de las distancias recorridas, las Caretta caretta profesan una gran fidelidad a su lugar de nacimiento y regresan a esa misma playa para reproducirse o nidificar. Este fenómeno, identificado en estudios genéticos, provoca un aislamiento reproductor que convierte a la población de tortuga boba de Cabo Verde en una unidad regional de conservación exclusiva que puede dificultar la respuesta de este grupo a los cambios ambientales que amenazan el desove, como el calentamiento global.

Los dos riesgos de conservación en las playas más importantes son, según los expertos, la caza de madres mientras hacen el nido, la inundación de las playas relacionada con la elevación del nivel del mar y el calentamiento del clima, la depredación por parte de cangrejos fantasma y la muerte de huevos en la playa causada por hongos patógenos. Son problemas graves e independientes. Uno de ellos es la tradicional caza y consumo de carne de tortuga entre la población de Cabo Verde. En 2007, se cazaron más de 1.200 hembras en las playas de Boavista, una tasa insostenible.