Se reduce la población de murciélagos en Oaxaca
La selva de los Chimalapas, en el estado mexicano de Oaxaca, se está fragmentando por actividades como la explotación forestal y la ganadería, lo que está causando que las poblaciones de distintas especies de murciélagos disminuyan. Así se desprende de un estudio del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR), Unidad Oaxaca del IPN (Instituto Politécnico Nacional de México).

El citado estudio muestra que el tamaño de las poblaciones de murciélagos que comen fruta se redujo cuando se dio un alto grado de segmentación en la zona. Por otra parte, las especies con hábitos carnívoros están presentes únicamente en áreas no fragmentadas y en un número reducido. En los últimos años no se ha podido capturar ningún ejemplar.

Respecto a las especies que consumen insectos, han estudiado el cambio de sus patrones de actividad cuando se altera su ambiente.

El doctor Antonio Santos-Moreno ha señalado que el trabajo se ha enfocado en conocer cómo las selvas de grandes extensiones, como los Chimalapas, de más de 11.300 kilómetros cuadrados, una vez que se divide en segmentos pequeños, afecta a la población de murciélagos, en especial, a los que se alimentan de insectos o vertebrados, y los que comen frutos, semillas, polen y néctar.

Hasta el momento han observado que la población de carnívoros se vio muy afectada, hasta el punto de que podría desaparecer del área, mientras que los omnívoros consumen el alimento disponible y toleran mejor la fragmentación.

El especialista agregó que, para poder conservar la composición natural de las comunidades de murciélagos y sus patrones de actividad natural, es necesario que, en zonas donde se lleven a cabo actividades forestales y de ganadería, se garantice que los fragmentos tengan vegetación natural y sean lo más grandes posible. Además, los segmentos no deben estar aislados y deben constituir una amplia extensión para ser más efectivos para la especie.

Los murciélagos tienen mucha importancia para el ecosistema donde habitan. Los insectívoros, por ejemplo, consumen cantidades importantes de invertebrados artrópodos y evitan que éstos se conviertan en una plaga. Por su parte, los que comen frutos y semillas ayudan a polinizar y permiten tener mayor variabilidad genética.