Se resuelve el misterio de los delfines muertos en Perú
Investigadores peruanos han analizado el casi millar de delfines muertos que llegaron a la costa norte del país a principios de este año y han concluido que la causa de su muerte fue una enfermedad de descompresión provocada por sonidos de equipos acústicos utilizados para la exploración de petróleo.

Expertos de la organización ambiental Orca Perú tomaron muestras de tejidos de los delfines muertos y llegaron a la conclusión de que la causa de las muertes masivas de delfines, probablemente, fue el sonido de aparatos de rastreo marino con misión acústica. La extracción de petróleo perjudica a la naturaleza incluso antes de llevarse a cabo.

Los animales murieron por un ataque de ondas sonoras incompatible con su modo de vida y que pudo ser provocado por equipos sísmicos utilizados para la búsqueda de nuevos yacimientos de hidrocarburos, ha declarado el veterinario marino y presidente de la organización Orca, Carlos Yaipen-Llanos.

Según los investigadores, treinta de los delfines analizados presentaban restos de hemorragia en el oído medio, burbujas de gas en los tejidos de todos sus órganos, así como enfisema. Todo ello sugería que los animales murieron por enfermedad de descompresión aguda.

El síndrome de descompresión o embolia gaseosa es producida por una disminución brusca de la presión atmosférica y se caracteriza por la aparición de pequeñas burbujas e inflamación a nivel subcutáneo. El síntoma inequívoco es la aparición de un fortísimo dolor, que afecta a diversas partes del cuerpo llegando a producir parálisis transitoria e incluso la muerte. Esta es la razón de que los submarinistas tengan que acostumbrarse poco a poco a la presión cuando se sumergen a gran profundidad.

El Gobierno de Perú aseguró, nada más producirse los hechos, que la muerte de los delfines fue debida a causas naturales y descartó que las actividades humanas o, incluso, bacterias desconocidas, fueran la causa.

Se barajaron otras causas, como el envenenamiento por toxinas o metales pesados disueltos en el mar, ya que a unos doscientos kilómetros del lugar de la muerte de los animales la empresa estadounidense BPZ Energy lleva a cabo trabajos de exploración petrolífera.