Sembrar sostenibilidad para cosechar paz y seguridad alimentaria
La ecología y el desarrollo sostenible son claves para salvar el planeta. Pero no solo su habitabilidad en cuanto a la obtención de recursos básicos para la vida, como el agua o los alimentos, sino también para no renunciar a los niveles de bienestar alcanzados por la civilización humana.

Son muchos los países en desarrollo que buscan lograrlos, pero el actual ritmo de explotación de recursos y de contaminación nos está llevando a un callejón sin salida. En destrucción ambiental las perspectivas son nefastas, tal y como apuntamos en un anterior post sobre la fragilidad de los ecosistemas que pierden biodiversidad, sobre todo porque actualmente más de la mitad por debajo de su nivel crítico de seguridad.

El avance del cambio climático tampoco ayuda, y tanto el deterioro ambiental como el cada vez más incontrolable calentamiento global obedecen a un modelo de sociedad que puede llamarse de cualquier modo menos sostenible.Precisamente por ello, aunque se encuentre en las antípodas de nuestro modus vivendi, avanzar hacia una sociedad baja en carbono es el único modo de mantener las sociedades humanas a medio y largo plazo.

Sembrar sostenibilidad para cosechar paz y seguridad alimentaria
En todos los sentidos, -para preservar la biodiversidad, los recursos básicos para la vida y un mundo que no acabe en manos de un cambio climático que nos lleve a un punto de no retorno-, la única salida es la sostenibilidad.

En suma, solo un desarrollo sostenible (en la agricultura, en la industria, en el modo de vida) puede garantizar que el tiempo se convierta en un gran aliado y no en todo lo contrario, algo así como el verdugo de un futuro viable.

Seguridad alimentaria, cambio climático y conflictos

Por un lado, la seguridad alimentaria está relacionada con los conflictos. No en vano, las guerras y conflictos en general afectan a los medios de vida rurales, y en muchos países buena parte de la población depende de la economía de subsistencia. Así pues, cuando los conflictos dañan los cultivos e impiden la producción de alimentos o, por ejemplo, se produce el saqueo de cultivos se avanza hacia la inseguridad alimentaria.

Sembrar sostenibilidad para cosechar paz y seguridad alimentaria
De igual modo, el cambio climático propicia eventos extremos que los destrozan. Entre otros, lluvias torrenciales, huracanes y sequías crónicas. Como resultado, la inseguridad alimentaria también se agrava.

A su vez, el cambio climático provoca problemas a largo plazo que derivan en más conflictos. No es una novedad la relación que existe entre la seguridad mundial y el calentamiento global, hasta el punto de que se trata de un asunto prioritario en la agenda de la defensa de potencias mundiales, como Estados Unidos.

El orden global, eso que llamamos la paz mundial, encuentra en la inseguridad alimentaria y el cambio climático algunas de sus principales amenazas. Los refugiados climáticos son un ejemplo de lo relacionados que están ambos conceptos, tanto a consecuencia de la falta de alimentos como causa de exilio de grandes masas de población como por la reducción de las áreas costeras, que también dejará sin hogar a decenas de millones de personas.

Por qué la sostenibilidad es la clave

La sostenibilidad es una palabra mágica, que suena a solución para todo. Pero su implementación tiene poco de poético y mucho de ponerse manos a la obra para hacerla posible. Teniendo en cuenta lo apuntado sobre la relación entre conflictos e inseguridad alimentaria, es básico conseguir que la ayuda internacional, o las políticas implementadas en los países que sufren crisis extremas durante largo tiempo, tengan éxito a la hora de implementar proyectos sostenibles.

Sembrar sostenibilidad para cosechar paz y seguridad alimentaria
La prosperidad exige paz y ésta es complicada de mantener si hay hambre y pobreza. Junto a la promoción de las libertades fundamentales del ser humano, conforman tres elementos imprescindibles para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados a nivel internacional a iniciativa de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Dentro de ese marco, para evitar muertes y desplazamientos se estipula que las ayudas deben encaminarse a aumentar la resiliencia a los conflictos, vengan de donde vengan: conflictos armados o consecuencias del cambio climático en forma de eventos extremos, como inundaciones o sequías. Se aboga, en definitiva, por una paz sostenible que indudablemente está ligada a un desarrollo sustentable.

Un modo probado de mitigar el impacto de los conflictos y catástrofes ambientales no es otro que impulsar proyectos sostenibles. Contribuir a la sostenibilidad puede querer decir muchas cosas. Desde una política orientada a la misma desde distintos ámbitos hasta, por ejemplo, una inyección de capital vía internacional para que los países más pobres y, en concreto, los sectores especialmente vulnerables, puedan contar con recursos para prevenir o reducir los efectos del cambio climático.

Sembrar sostenibilidad para cosechar paz y seguridad alimentaria
La FAO, sin ir más lejos, es un ejemplo de intervención orientada a una ayuda humanitaria basada desde un enfoque de sostenibilidad para trabajar por la paz. Entre otros proyectos que puedan servir de ejemplo, algunos relacionados con la pesca sostenible o la vigilancia de las enfermedades del ganado, en Darfur, Sudán occidental, la FAO apoyó la construcción de cocinas de barro con bajo consumo de combustible para así evitar la tala de árboles.

Con ello además de ha impulsado la economía local, creando puestos de trabajo tanto para hombres como para mujeres. Un programa muy sencillo que ha ayudado a las familias a valerse por sí mismas, sin depender de forma exclusiva de las buenas o malas cosechas, proporcionándoles una fuente de ingresos que resulta vital para su subsistencia.

A su vez, se ha mejorado la salud ambiental. O, por ejemplo, en el mismo Darfur la FAO también logró una convivencia pacífica entre ganaderos y agricultores, logrando el fin de los conflictos gracias a la negociación de un acceso compartido de la tierra.