Shakira, una avispa que se contonea
Shakira Isabel Mebarak Ripoll, la archifamosa Shakira, es cantautora, productora discográfica, bailarina, modelo, diseñadora, empresaria, actriz de televisión y, desde hace nada, tocaya de una especie de avispa recién descubierta, una tal Aleiodes Shakirae, Shakira para los amigos, cuyo nombre inspiró la cantante a los científicos que hicieron el hallazgo en tierras ecuatorianas.

Su nombre es el mismo que el de la artista colombiana por una curiosa característica que recuerda al contoneo de caderas de la celebritie, su marca personal. Es decir, una simple asociación de ideas y, por otra parte, la costumbre de estos investigadores de la Universidade Federal de São Carlos, en Brasil, de bautizar a las nuevas especies con nombres de famosos, como también hicieron con algunas de las 24 nuevas especies de avispas descubiertas, como Jimmmy Fallon, John Stewart, Stephen Colbert, Ellen DeGeneres, el poeta estadounidense Robert Frost o el artista Eduarto Kingman.

Por mucha cinturita de avispa que tenga la cantante, por lo tanto, ser madrina involuntaria de este insecto alado encontrado por el profesor Shaw y su colega, Eduardo Mitio Shimbori, obedece en realidad a su peculiar modo de ejecutar el baile del vientre.

Larvas moviéndose

Durante la investigación llevada a cabo en la estación de investigación forestal Yanayacu en la provincia de Napo, perteneciente a la Región Centro Norte, los científicos pensaron en ella cuando observaron que las larvas tenían que salir del interior de los cienpiés donde se hallaban haciendo movimientos similares, tras haber sido fertilizados los huevos en el interior de estos miriápodos.

Las hembras inyectan las larvas en sus tejidos del cienpiés, que les sirven de alimento hasta que llega el momento de salir a la superficie, un momento lleno de ritmo, pues han de luchar por librarse de sus hospedadores a golpe de contoneo.

Lógicamente, víctimas de sus tretas, las orugas mueren. Tanto ésta como las demás especies descubiertas pertenecen a un género de las Aleiodes, con más de 600 especies de avispas.

Shakira, una avispa que se contonea
Si bien son parásitos de los cienpiés, a los que se cargan de forma lenta para ir alimentándose y finalmente, hacer su capullo en su interior con los restos. En el lado positivo, el ecosistema de las llanuras de los Andes se beneficia gracias a la labor polinizadora de estos pequeños insectos, de sólo 4-9 cm. En palabras del profesor Shaw:

Matar y momificar orugas pueden sonar mal, pero estos son en realidad los insectos altamente beneficiosos. Estas avispas están ayudando a controlar naturalmente las poblaciones de orugas se alimentan de plantas, por lo que ayudan a mantener la biodiversidad de los bosques tropicales.