Shell va a comenzar a perforar en el Ártico
Diez grupos ecologistas han presentado una demanda para impugnar los planes de seguridad del gigante petrolero Shell en la extracción de petróleo en Alaska, en el Ártico. En un comunicado, estos grupos han señalado que el Gobierno de Estados Unidos ha tomado esta decisión haciendo caso de suposiciones increíbles a partir de equipos que nunca han sido probado en las extremas condiciones del Ártico. Hay una posibilidad muy real de que un derrame de petróleo podría producirse durante este próximo invierno, ya que Shell está a punto de empezar una perforación en los mares de Beaufort y Chukchi en verano.

La petrolera Royal Dutch Shell encabeza la lista de las empresas más grandes del mundo según el listado que elabora cada año la revista Fortune. Diez grupos ecologistas contra la empresa más rica del mundo, mientras está en juego el Ártico, la mitigación del cambio climático y, en definitiva, el futuro de este planeta.

En junio, dos de los barcos de perforación petrolera de la empresa Shell, el Kulluk y el Noble Discoverer, partieron de la ciudad de Seattle. Su destino: el Ártico. Poco antes, el Secretario de Interior de Estados Unidos, Ken Salazar, aseguró que “no habrá un derrame de petróleo” en el Ártico.

Shell ha gastado cuatro millones de dólares en preparar esta ruta. El movimiento mundial en contra de las perforaciones no ha logrado detener sus planes.

Todo Estados Unidos, desde Florida hasta Texas, sufre los efectos del calentamiento global. Pero tampoco eso va a detener a Shell. Su objetivo es fracturar el hielo marino del Ártico para perforar en busca de combustibles fósiles. Las, hasta ahora, limpias aguas de Alaska, un ambiente prácticamente libre de la huella del hombre, van a ser invadidas por una empresa que sólo busca más dinero: ¿no tiene suficiente con ser la empresa que más gana de todo el mundo?

Será, según los grupos ecologistas, una de las batallas épicas que definirán el medio ambiente de nuestra época. El futuro del planeta depende de lo que ocurra en el Ártico.

Greenpeace también irá. En su barco Esperanza, científicos y activistas tratarán de detener esta aberración ecológica. Hay demasiado en juego para confiar en la seguridad que prometen las grandes petroleras. Ya sabemos que los vertidos, tarde o temprano, llegan.