Si desaparece el kril, las ballenas se extinguirán
Con menos de 10 centímetros de longitud y dos gramos de peso, el kril antártico (Euphausia superba) es la principal fuente de alimento de aves marinas, focas y la mayoría de las especies de ballenas que usan las aguas del Santuario de Ballenas Austral como zona de alimentación. Sin embargo, desde el Centro de Conservación Cetácea de Chile advierten que durante los últimos años la pesca del kril antártico ha sufrido una acelerada expansión debido a su utilización como pienso para los salmones de criadero así como para la industria alimenticia compuesta de sustancias naturales y que promete ser terapéutica (nutracéutica, la llaman: hay que inventarse un nombre para vender mejor).

Recientemente China, país que ha incrementado sus actividades e intereses en la Antártica, anunció que varias embarcaciones de pesca de arrastre de kril antártico se están preparando para zarpar hacia el Océano Austral, declarado Santuario de Ballenas por la Comisión Ballenera Internacional en 1994. La expedición forma parte de un programa de exploración de cinco años para investigar el potencial de este pequeño crustáceo en la expansión del cultivo de peces.

Las proyecciones de la industria pesquera de kril antártico son una mala noticia para el ya excesivamente explotado ecosistema marino. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2009 el 80% de las especies de peces comerciales en el mundo se encontraban explotadas a su máximo nivel o a un nivel mayor. Por otra parte, investigadores marinos alertaron que la sobrepesca ha consumido el 95% de las grandes especies de peces en la mayoría de los océanos del mundo y algunas de ellas, como el atún rojo, se encuentran al borde de la extinción. Aunque la población de kril antártico todavía no se encuentra en peligro, los especialistas temen que una acelerada expansión de su explotación aumente la presión sobre el ecosistema marino antártico, el cual ya se encuentran amenazado por la pérdida de hielo, el aumento de la temperatura y la acidificación del océano.

Además, el Consejo de Administración Marina certificó en junio pasado como “ambientalmente sostenible” la pesca del kril antártico desarrollada por la compañía noruega Aker BioMarine. Esta empresa cuenta con una embarcación, llamada Saga Sea, que puede bombear y aspirar continuamente miles de toneladas de kril. Como resultado, la temporada de pesca de esta sola embarcación es equivalente a la capacidad de captura de varias embarcaciones de pesca de arrastre tradicional.

La mayor preocupación de los científicos se relaciona con las necesidades de alimento de otras especies predadoras de kril antártico que habitan las costas antárticas, donde se realiza la pesca de esta especie. A pesar de que los pingüinos y las focas se reproducen en tierra, necesitan encontrar alimento en el mar para alimentarse y nutrir a sus crías. Si el kril alrededor de sus áreas de alimentación disminuye por la pesca, los animales tendrán que desplazarse largas distancias para encontrar alimento y esto podría impactar negativamente su capacidad para mantenerse y reproducirse con éxito. Para el especialista Gerald Leape, director del Proyecto para la Conservación del Kril Antártico, el MSC “ignoró evidencia irrefutable sobre las amenazas al ecosistema antártico al otorgar la certificación”.

Si el kril desaparece, lo harán también las ballenas, las focas, los pingüinos y todas las especies que componen esa cadena alimenticia.