Si los ríos hablaran…
Los ríos pueden ser un atlas de la evolución del medio ambiente de una región. Si se conoce su idioma, los ríos pueden contar todo lo que pasó por sus aguas. En la ría de Vigo, el Lagares sigue contando a diario que vive estrangulado por polígonos industriales, quejándose de la ineptitud de los políticos. Y el Alvedosa, más adentro, en Redondela, desemboca enfangado. En su recorrido, ha ido recogiendo labradíos y fertilizantes del terreno.

Dos profesores de la Escuela de Oceanografía y Ciencias de la Tierra de la Universidad de Southampton (Graham Evans y John Marshall), y uno del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo, Ricardo Prego, han escrito un artículo que trata este tema: cuánta materia orgánica transportan los ríos y qué cantidad es contaminación.

Toda esta materia orgánica que transportan ríos y que pasan por las depuradoras, este carbono orgánico en partículas acaba en la ría, primero, y en el mar, después. Los investigadores también calcularon las diferencias entre las cantidades de vertidos en distintas épocas, desde finales del siglo XIX.

Es un estudio histórico que se elabora de manera similar a un trabajo llamado cata arqueológica. Se introducen unos cilindros en el lodo sedimentado del fondo de la ría para retirar una muestra de estratos.

Cada capa corresponde a una época y revela cómo evolucionó el ecosistema y cómo fueron las relaciones de convivencia entre personas y agua. También en la cama de los ríos, aunque hayan pasado muchos años, se pueden leer la cantidad de productos químicos que hubo, así como arcillas y esmaltes procedentes de Álvarez, en tiempos, la mayor fábrica cerámica de España, que tintaban de un color distinto el río Lagares.

Los científicos tomaron muestras entre enero y diciembre del año 2005, todos los meses, en las bocas de las depuradoras y en la desembocadura de algunos ríos, como el Oitavén, el Alvedosa, el Lagares, el Ullo, el Maior y el Fraga.

La ría de Vigo recibe anualmente 725 toneladas de estas partículas, de las que el 72% son de origen antropogénico (la mayoría, proviene de las depuradoras) y el 28%, arrojadas por los ríos. Entre los datos del estudio facilitados por el CSIC está el de que la depuradora principal de Vigo vierte 400 toneladas anuales de carbono orgánico en partículas y el de que el río que más arroja, por su caudal, es el Oitavén (100 toneladas al año).

Por otra parte, las microalgas sintetizan treinta veces más carbono orgánico que el que procede de la tierra. El carbono producido en el agua es tan superior al intruso que se disminuye el impacto antropogénico de los vertidos y su efecto negativo en el medio ambiente de la ría.