Sin leyes nacionales climáticas no habrá acuerdo global
Sin una actuación nacional más responsable en la lucha contra el cambio climático, detenerlo mediante un futuro e incierto acuerdo global va a ser difícil, si no imposible. Así de clara y contundente se muestra la ONU, cuya advertencia ha dejado bien claro que el éxito o fracaso depende de forma esencial de la política interior.

Poco más o menos, lo que ha dicho Christiana Figueres, jefe del clima de la ONU, es que no hay recetas mágicas ni acuerdos milagrosos que vayan a conseguir lo que los mismos gobiernos no están dispuestos a llevar a cabo en su propio país. Por lo tanto, no hay otra opción que hacer los deberes en casita para demostrar que se tiene voluntad de frenar el cambio climático, sin más.

La mandataria hizo esta observación en una reunión de legisladores celebrada en Londres, donde subrayó que las negociaciones internacionales no avanzarían hasta que se reduzca en serio el consumo de combustibles fósiles y aumente la inversión en energías renovables a nivel nacional.

“Nada va a estar lo suficientemente acordado hasta que se legisle en el país, porque esas dos cosas están íntimamente ligadas, se complementan entre sí y se refuerzan mutuamente”, dijo. Además, recalcó que hay que evitar siempre las leyes que acaban siendo papel mojado, pues detener el cambio climático precisa de cosas concretas y actuaciones tangibles.

Un rayito de esperanza

La advertencia de la ONU cuenta con el respaldo del último estudio de Globe Climate Legislation Study, encargado por la misma institución, cuyas conclusiones apuntan en esta dirección, si bien no deja de reconocerse que a pesar del estancamiento en el avance de las negociaciones climáticas globales, a nivel nacional se observa un germen positivo.

Aunque no hay suficientes leyes nacionales que eviten el calentamiento de los 2 grados centígrados sobre los niveles preindustriales, los países están desarrollando marcos para reducir el uso de combustibles fósiles. En concreto, se contabilizaron 286 proyectos de ley relacionados con el clima, inspiradas en las directivas sobre eficiencia energética.

Sin leyes nacionales climáticas no habrá acuerdo global
Sin embargo, tal y como reconoce el informe, todavía se tienen que mejorar muchas cosas y extenderse mucho más estas iniciativas verdes. Enlazando con la llamada de atención de Figueres, los grandes emisores del mundo (China, Rusia, Estados Unidos, etc.) deberían ser mucho más exigentes con sus políticas climáticas. Si ellos fallan, todo está perdido.