Soluciones para la proliferación de algas
Hace unos días hablábamos sobre el peligro de la proliferación de algas en la Bretaña francesa. Pero no es la única región con este problema. En las playas del municipio pontevedrés de Poio (Galicia, España) también existe una marea de algas que amenaza los bancos marisqueros más productivos de la zona: el Ameixal y O Padrón. Este verano ha habido días en los que se han llenado hasta tres camiones con algas retiradas de la costa.

¿Qué hacer con todos estos residuos naturales? El Ayuntamiento de Poio ha puesto en marcha un proyecto para usar esas algas retiradas de la costa como abono en los montes devastados por los incendios, así como utilizarlas como fertilizante en jardines públicos y fincas particulares. La prueba piloto se está realizando en un monte de Camiño Real, en la parroquia de Combarro. El concejal de Medio Ambiente de Poio, Gregorio Agís, ha explicado que el proyecto consiste en tratar las algas con un líquido especial que acelera su proceso de descomposición y convertir así las algas en un abono de calidad.

Se han depositado en la parcela del monte de Combarro más de cuatro toneladas de algas retiradas de los bancos marisqueros de Poio, que se trataron con una sustancia especial compuesta por microorganismos que aceleran el proceso de descomposición y eliminan efectos dañinos que puedan causar en el monte. El uso de algas como abono natural no es nuevo en Galicia, pero la descomposición puede tardar más de un año en producirse. La novedad, por tanto, está en la utilización de la sustancia que acelera el proceso y reduce el tiempo de descomposición a un periodo de entre dos y cuatro meses.

Pero no es la única posibilidad para dar un uso práctico a las algas que se retiren. Se está investigando la posibilidad de incluir estas algas como parte fundamental del alimento para peces de piscifactoría. Se trata de producir un alimento para los peces que “no sea tan artificial”, comentan las mariscadoras de Pontevedra.