Spain in not different: Arizona también quiere imponer un impuesto a la energía solar
Es curioso que dos regiones donde el Sol brilla durante la mayor parte del año quieran imponer un impuesto a la generación de electricidad. En España va a ser más caro comprar energía renovable y no contaminante que la generada por combustibles fósiles. En Arizona, hay una propuesta para gravar con 100 dólares las placas solares que quieran conectarse a la red general para vender la energía.

La propuesta es de la distribuidora de electricidad del citado estado norteamericano. Los propietarios de viviendas y negocios con tejados solares que quieran vender la energía sobrante a la red o, dicho de otra forma, los ciudadanos preocupados por el medio ambiente y por el cambio climático y las empresas que buscan la sostenibilidad, se verán perjudicados.

Los residentes en estas casas con paneles solares pretendían reducir su factura eléctrica. Si la ley se aprueba, tendrán que pagar hasta cien dólares cada mes si quieren vender la energía que no usan a la red general. ¡Eso sí es eficiencia! Sale más barato desperdiciar la energía.

¿Por qué ocurren estos sinsentidos? La energía que consume Arizona proviene, en un 50%, de plantas alimentadas con carbón, la fuente de energía más contaminante. Sólo un 2% de la energía del estado proviene del Sol. El carbón se importa, principalmente, de Colorado. Parte de esta energía es comprada por empresas de California.

Protegiendo su monopolio

Spain in not different: Arizona también quiere imponer un impuesto a la energía solar
Si en Arizona proliferan los paneles solares, las empresas eléctricas comenzarían a no ser tan rentables. El precio del kilovatio-hora de la energía solar está cayendo. Las compañías eléctricas lo saben y quieren encarecer el acceso a la red. Protegen su negocio, mientras se ponen trabas a los emprendedores de energías limpias y renovables y se impide que los usuarios reduzcan sus facturas eléctricas. La razón de esta propuesta es puramente económica e ideológica: se les acaba el negocio, el monopolio energético ya no es posible.

La mayor parte de Arizona es un desierto y tiene suficiente sol para todos. Lo mismo ocurre en España. Y en muchos otros países y regiones. Los grandes grupos de poder energético no quieren que la energía se democratice.