Spinlister, gana dinero alquilando tu bici por días
Spinlister es una red para compartir bicicletas. Pero es una red especial. Para Will Dennis, su fundador, es mucho más que una red que permite el contacto a través de internet. Spinlister permite encontrar una bicicleta para el que la necesite y ganar algo de dinero para el que no la vaya a usar. Pero, además, es una forma de que la gente se relacione, de conectar con otras personas en el mundo real y de vivir experiencias auténticas.

Spinlister se vale de la tecnología para funcionar, pero la web es un medio, no un fin. En la página de Spinlister hay una lista de bicicletas que se pueden usar en una ciudad. El precio varía desde los cuatro dólares hasta los cincuenta dólares por día. La idea es simple: si ese día no vas a usar tu bicicleta, ¿por qué no ganar algo de dinero mientras permites a otra persona que la use?

Hay otros servicios parecidos que son una combinación de un nuevo modo de vida en el que no es tan importante poseer algo como utilizarlo. Es ir en contra, de algún modo, del consumismo. Por tanto, es un proyecto sostenible. Es similar a esas otras web que permiten intercambiar apartamentos en diferentes ciudades de modo que viajar resulta mucho más barato. Sólo que, al compartir (o alquilar, en este caso) una bicicleta, además se convierte en una acción ecológica, ya que se permite a otra personas desplazarse por la ciudad sin contaminar.

Hace muchos años que se llevan a cabo diferentes iniciativas para compartir bicicletas. Una de las primeras experiencias en este sentido se puso en funcionamiento en 1965: en Ámsterdam aparcaron un buen número de bicis blancas para que la gente las usara. El sistema no tuvo éxito en sí mismo, pero śi promocionó una forma de movilidad sostenible y no contaminante.

En un mundo donde cada vez cobra más importancia la ecología, muchos ayuntamientos han puesto en marcha sistemas municipales de alquiler de bicicletas, ofreciendo a sus ciudadanos un modo de transporte ecológico y barato.

La propuesta de Spinlister aprovecha las nuevas tecnologías para poner en contacto a la gente y, al beneficio medioambiental, suma el económico. De momento, la web funciona en Estados Unidos. En ciudades como San Francisco, Nueva York o Portland están teniendo un éxito considerable. La empresa hace de intermediaria entre el que presta la bici y el que la usa, y establece algunas normas en caso de que haya que reparar la bici y gestiona los pagos. Ojalá la idea se extienda por ciudades de todo el mundo.