Subvenciones a los combustibles fósiles
¿Será tan difícil de entender? Tenemos que cambiar la política energética y apostar definitivamente por la energía limpia, renovable y sostenible y olvidar de una vez por todas los combustibles fósiles. De acuerdo con que no se puede hacer de la noche a la mañana, que es necesario un tiempo para adaptarse. Pero, desde luego, si se sigue dando dinero público a las empresas que producen combustibles fósiles, este periodo de adaptación se va a alargar indefinidamente. E innecesariamente, además. No hace falta ser catedrático de Economía para entenderlo.

Por eso Greenpeace celebra que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) haya hecho un llamamiento para reducir los 312.000 millones de dólares de subvenciones que se otorgan a los combustibles fósiles en todo el mundo. Una política económica así reduciría la demanda de este tipo de combustibles y daría como resultado una disminución de 2 gigatoneladas de dióxido de carbono (el 5,8% de las emisiones relacionadas con la energía). Así se desprende de un informe elaborado por la AIE World Energy Outlook 2010 (Perspectiva Mundial de la Energía).

Aunque es un paso adelante por parte de la AIE sobre energía renovable, el mix energético propuesto por esta institución aún descansa en tecnologías no probadas completamente, como la captura y almacenamiento de carbono (CAC) para las centrales térmicas de carbón o como la energía nuclear.

El citado informe señala que los combustibles fósiles se subvencionan cada año con más de 312.000 millones de dólares (unos 225.000 millones de euros), lo que supone una competencia desleal ante las energías renovables y limpias. Al menos en esta cuestión, la AIE está reconociendo el papel esencial que tienen las energías renovables para luchar contra el cambio climático y para mejorar la seguridad de suministro.

En cuanto a la energía nuclear, según Greenpeace, es aún la tecnología energética más cara y el problema de sus residuos no tiene una solución clara, como se ha puesto de manifiesto en las recientes protestas contra el transporte de residuos radiactivos de Gorleben en Alemania.

En cambio, las energías renovables, combinadas con mayor eficiencia energética, pueden reducir las emisiones mundiales de CO2 producidas por la energía de los actuales 29.000 millones de toneladas hasta 18.400 millones de toneladas para 2030.