Acciona pone en marcha su segunda planta de biomasa por combustión de paja en España
La empresa Acciona ha puesto en marcha en la localidad de Briviesca (Burgos, España) su segunda planta de biomasa por combustión de paja en España. La instalación, en la que participa el Ente Regional de la Energía (EREN) de la Comunidad de Castilla y León con un 15% del capital, ha supuesto una inversión de 50 millones de euros, así como la creación de cien empleos estables, adicionales a los trescientos generados durante la construcción.

La planta de Briviesca, de 16 megavatios de potencia, empleará unas 102.000 toneladas anuales de paja de cereal para producir alrededor de 128 millones de kilovatios hora de energía limpia y renovable, lo que equivale al consumo de unos 40.000 hogares. Ello permitirá evitar la emisión de 123.000 toneladas de dióxido de carbono en centrales térmicas de carbón, con un efecto depurativo para la atmósfera equivalente al de 6 millones de árboles en el proceso de fotosíntesis.

La planta tiene asegurado el suministro de materia prima mediante la firma de contratos a medio y largo plazo con más de cien agricultores y treinta y ocho empresas de Castilla y León. Porque, sin una logística de aprovisionamiento del combustible bien gestionada, no se puede garantizar la eficiencia y rentabilidad de este tipo de instalaciones. En una primera fase, la producción estará en pruebas durante tres meses.

La compañía dispone ya de una planta de biomasa por combustión de paja, de 25 MW, en Sangüesa (Navarra). Empezó a funcionar en pruebas en 2002 y actualmente produce unos 200 millones de kilovatios hora al año mediante la combustión de 160.000 toneladas de paja. Acciona cuenta, así mismo, con otras dos instalaciones de producción eléctrica por biomasa (residuos forestales y madereros), ambas de 4 MW, en las provincias de Soria y Cuenca.

Además, tiene en fase muy avanzada de construcción otra planta de biomasa, de 16 MW, ubicada en Miajadas (Cáceres), que se pondrá en marcha en el último trimestre de este año. Esta planta utilizará como combustible biomasa herbácea complementada con aportes forestales.

Nestlé dejará de usar productos provenientes de la destrucción de bosques tropicales
Gracias a una campaña promovida por Greenpeace International para que los clientes del gigante de la alimentación Nestlé les enviaran mails y correos ordinarios avisando de que no comprarían sus productos si no dejaban de usar productos provenientes de la tala indiscriminada de árboles, la empresa se ha comprometido a hacer caso a estas peticiones. Greenpeace pretende que los clientes de Carrefour y Wal-mart, dos gigantes de la distribución, realicen el mismo boicoteo a sus productos y les obliguen a cambiar de política empresarial.

La campaña tenía como principal objetivo detener el aumento de plantaciones de palma aceitera y acacias para fabricar pasta de papel, ya que están comiendo terreno a las selvas de Indonesia, hábitat de especies protegidas como el orangután. Nestlé se ha comprometido a identificar y rechazar el trabajo de empresas que posean o gestionen plantaciones implicadas en la deforestación. Entre otras, esta nueva política afectará a la empresa Sinar Mas, la mayor productora de aceite de palma y papel de Indonesia, o Cargill, que se abastece de la primera. El aceite de palma es utilizado como ingrediente en muchos productos de uso cotidiano, como el chocolate, la pasta de dientes, los cosméticos y, también, en los llamados (con cierta polémica) “biocombustibles”.

No hace mucho que Abengoa, empresa tecnológica española líder en el sector de las energías renovables, también se comprometió a no utilizar aceite de palma para la producción de biodiésel. Greenpeace está luchando para que otras empresas como Acciona e Infinita Renovables se sumen a la campaña.

El mensaje de estas empresas es claro: no van a hacer negocio con empresas que fomenten la destrucción de los bosques. Greenpeace ha prometido que vigilará de cerca para que se cumpla este compromiso medioambiental. Indonesia tiene uno de los mayores índices de deforestación del mundo debido, precisamente, al incremento de demanda mundial de aceite de palma y papel. Además, después de China y Estados Unidos, es el tercer país con más emisiones de gases de efecto invernadero.