Boom de la economía colaborativa en China
Cuando China adopta una nueva tendencia, los resultados adquieren otra escala. Tratarse de una población tan numerosa, el país con más habitantes del planeta, tiene que marcar un antes y un después, sobre todo cuando además se trata de una cuestión relacionada con la economía. Habida cuenta, además, de que se trata de una economía emergente, que está convirtiéndose en una potencia económica de primer orden.

Otra cosa es el poder adquisitivo de la población, pero de un modo general puede afirmarse que su capacidad de consumo no deja de aumentar, al tiempo que siguen existiendo grandes grupos marginales. Por otra parte, ser el país más poblado y haberse convertido en la fábrica del mundo también significa contaminar de lo lindo, como es bien sabido. Lo cual se traduce en urbes irrespirables y en un entorno degradado a nivel local y también global, pues China es uno de los principales países emisores de gases de efecto invernadero.

Dentro de este contexto, la moda de la economía colaborativa, también llamada consumo colaborativo, está echando raíces en el país. Aunque se trata de un modelo que está abriéndose paso en el mundo, conviviendo con la economía liberal que reina en las relaciones internacionales, en China ha experimentado un avance especialmente fuerte.

Qué es la economía colaborativa

Definir de forma teórica el consumo colaborativo significa hablar de aspectos prácticos relacionados con las personas, las sociedades y también el planeta buscando la sostenibilidad y también el negocio. Es decir, si bien el consumo colaborativo se refiere a los particulares con sus aplicaciones al rojo vivo, siempre listos para sacarles el mayor partido en aras del ahorro y la sostenibilidad, también implica a otros actores.

Boom de la economía colaborativa en China
Porque el trueque y la vida alternativa es también un pastel del que poder sacar un gran partido. En China, son muchas las empresas, sobre todo start ups, que idean maneras de hacer negocio .

Es más, cuando dan con un nicho de mercado jugoso, suelen recibir ofertas no menos suculentas por parte de las multinacionales. Es así como va construyéndose todo un universo empresarial que la fomenta y, al tiempo, se queda con buena parte del pastel. A su vez, ayuda a crear una economía más sostenible.
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Morsas y caribúes, en riesgo de extinción en el Ártico
Se cuentan por miles, pero su reducción es constante desde hace años. Una preocupante cuenta atrás ante la que debe actuarse, apuntan los expertos. Y es que tanto morsas como caribúes de Canadá están sufriendo amenazas que ponen en peligro su existencia en el Ártico.

Así lo afirma un comité de expertos científicos consultado por el gobierno canadiense, con el fin de poder conocer el estado de la cuestión. Su veredicto es claro: las diezmadas poblaciones de morsas y caribúes del país sufren una situación “alarmante” que los convierte en animales “amenazados de desaparición”.

Según ha concluido el Comité sobre la Condición de Vida Silvestre en Peligro en Canadá (COSEWIC) en su reunión bienal un total de 62 especies se encuentran ahora en riesgo de acabar extinguiéndose en la región. Entre ellas, las dos últimas manadas de morsas y otra manada de caribúes de Canadá están “en peligro” en el Ártico.

Morsas: las principales amenazas

Solo actuando de forma urgente es posible frenar su declive. Como primera medida, el Comité recomienda que las dos poblaciones de morsas se incluyen en el grupo de especies “preocupantes”, un estatus que obliga al gobierno a tomar medidas.

Unas medidas que deberían orientarse a atajar las consecuencias negativas provocadas por factores tan habituales como el calentamiento global y el consiguiente deshielo, así como el problema que supone el turismo en la zona y la industrialización.

Más allá de la conservación de la especie

Los científicos destacan la importancia de actuar de forma eficaz, puesto que los peligros son un trampa mortal para su supervivencia. Conservar las poblaciones supone, por un lado, evitar que se sigan reduciendo e, idealmente, fomentar su aumento.

Un serio desafío que no se puede llevar a cabo fácilmente, tanto por la naturaleza de los factores que las amenazan como por tratarse de un animal muy “vulnerable a los cambios”, explica Hal Whitehead, uno de los expertos.

Morsas y caribúes, en riesgo de extinción en el Ártico
Asimismo, Whitehead recuerda que las “morsas han sido muy importantes para los inuit, como alimento y en su cultura, y siguen siéndolo”, afirma. Por lo tanto, su protección también significa apoyar la economía local, así como la identidad de los pueblos autóctonos.

Los caribúes, en la cuerda floja

De ser cerca de un millón de ejemplares hace poco más de dos décadas, la población de caribúes ha pasado a tan solo unos pocos miles. Son conocidas mundialmente las manadas que habitan en el este, por otro lado las mayores del mundo.
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Inventan una fotosíntesis artificial que elimina CO2 y crea energía solar
Ya vimos que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) aceleraban la fotosíntesis de las plantas, si bien esta explosión de naturaleza acontecida en nuestro contexto de grandes emisiones no supone siempre un beneficio para el planeta. Muy al contrario, dentro del contexto actual las consecuencias climáticas pueden ser dramáticas, agravando el cambio climático.

En este caso, sin embargo, se trata de una fotosíntesis artificial benéfica, capaz de absorber CO2 de la atmósfera al tiempo que produce energía solar. Un invento que podría ser revolucionario. Por lo pronto, tiene una pinta increíble.

Fotosíntesis artificial con luz azul

Que la fotosíntesis artificial se convierta en una de las fuentes de energía del futuro no es una novedad, y precisamente por lo buena que es esta opción hay numerosos científicos dedicados en cuerpo y alma a intentar encontrar una manera de hacerla realidad de forma eficiente.

Inventan una fotosíntesis artificial que elimina CO2 y crea energía solar
Hasta ahora, los resultados son prometedores, incluyendo los inventos basados en ingenios artificiales capaces de hacer la fotosíntesis, pero no son factibles para una aplicación a gran escala. En este caso, la peculiaridad estriba en su doble beneficio: por un lado, absorbe el CO2 de la atmósfera, mientras que por otro consigue la producción de energía solar.

La propuesta es de Fernando Uribe Romo, un profesor de química de la Universidad de Florida Central, en Estados Unidos, explicada en un artículo (goo.gl/nPGgoh) publicado en la revista Journal of Materials Chemistry A.

En dicha publicación se realiza un somero repaso de la innovadora investigación llevada a cabo por Uribe y su equipo, en el que también han participado científicos de la Universidad del Estado de Florida, con el resultado de haber logrado desencadenar la fotosíntesis con un material que convierte el CO2 y la luz en combustible solar.

Inventan una fotosíntesis artificial que elimina CO2 y crea energía solar
Un proceso gracias al cual se consigue un efecto sumidero, es decir, consigue la absorción de este nefasto gas de efecto invernadero, con lo que podría ser de gran ayuda en la lucha contra el cambio climático .

Materiales asequibles y accesibles

En concreto, los investigadores lograron desencadenar la fotosíntesis en minerales naturales conocidos con el nombre de armazones organometálicos o MOF a partir de luz azul, un tipo de luz visible. Un proceso que, tras realizarse, además de absorber el CO2 lo transformó en combustible solar .
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Espantapájaros en los barcos para salvar aves en peligro de extinción
Las grandes aves marinas corren peligro cuando se acercan a los barcos pesqueros. No porque éstos les hagan daño intencionadamente, sino por el simple hecho de que durante las labores de pesca, su vida peligra de forma seria cuando buscan alimento rapiñando pescado o el cebo con el que éste se pesca.

Evitar este peligro, por suerte, es relativamente fácil, y su aplicación resulta factible, ya que es sencilla y tampoco requiere hacer un gran gasto. De forma progresiva, está extendiéndose su uso en distintas partes del mundo.

El invento que está dando tan buen resultado son las denominadas líneas espantapájaros, cuya colocación mejora la sostenibilidad de la práctica pesquera mediante la prevención.

En concreto, se reducen las muertes al ahuyentar a las aves. De otro modo, muchas de ellas acababan muriendo o heridas al lanzarse a los anzuelos para comer la carnada o a las mismas piezas capturadas.

Por otra parte, el uso de estos espantapájaros reduce los problemas para los pescadores, que ya no tiene que hacer frente a este problema. Un ingenioso remedio, por lo tanto, que ayuda a solucionar dos problemas: la conservación de esta fauna, tremendamente amenazada, y una labor pesquera con menos dificultades.

Espantapájaros en los barcos para salvar aves en peligro de extinción
¿Pero, qué son exactamente estos espantapájaros? Como su propio nombre indica, las líneas espantapájaros son unas extensiones de cuerda de las que cuelgan cintas de colores.
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Oslo, una ciudad sin carbono y sin coches para 2030
Oslo, la capital noruega, podría ser prácticamente neutra en carbono en 2030. Su gobierno municipal, desde 2015 en manos de la izquierda y los verdes, se ha fijado el objetivo de reducir en un 95 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero.

Desde los años noventa se está llevando a cabo una política ambiental que persigue esta meta. Si en 1990 el objetivo era reducirlos en un 50 por ciento en 2020, la siguiente meta es precisamente ésta.

Oslo es una ciudad populosa. No del tamaño de las grandes capitales europeas, como París o Madrid, pero está en constante crecimiento. Hoy, el fenómeno de la urbanización se manifiesta con intensidad en ciudades de todo tipo, y Oslo camina hacia el millón de habitantes.

Su rápido crecimiento no es la razón más importante por la que sus políticos quieren que la ciudad sea una urbe más limpia para mejorar su habitabilidad. “Si el capital de uno de los países más ricos del mundo no es capaz de actuar con rapidez, por lo que va a encontrarse con problemas muy serios “, explica uno de los responsables de política ambiental del consistorio, el ecologista Daniel Rees.

Oslo, una ciudad sin carbono y sin coches para 2030
Un objetivo ambiental que, sobre todo, obedece a la necesidad de reacción que impone el avance del cambio climático. “Si queremos que el acuerdo sobre el clima en París para convertirse en una realidad, no hay otra opción”, apunta Rees.

Energía verde y fomento del transporte público

Sus centrales hidroeléctricas son claves para lograrlo, puesto que Oslo quiere producir toda su energía a través de ellas, así como la calefacción, que también serán verdes gracias a sus plantas alimentadas por la quema de biocombustibles y bombas de calor.

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5 gestos que contaminan más de lo que imaginas
Echar materiales tóxicos a la basura, cuando deberíamos hacerlo en un punto limpio, especialmente pensado para su correcto reciclaje, pasa una elevada factura al medio ambiente. Y lo mismo cabe decir de otros gestos aparentemente inocentes que, sin embargo, pueden provocar daños ambientales importantes, como ocurre con la romántica idea de soltar globos al aire.

En este post vamos a ver cinco gestos muy habituales sobre los que falta concienciación. Como pensamos que informar es el primer paso para ser más responsables con el medio ambiente, un buen modo de empezar a ser más críticos con nuestras costumbres cotidianas es conocer más sobre las consecuencias que tiene actuar demasiado alegremente en un sinfín de situaciones.

1. Tirar las pilas a la basura

El efecto que provocan las pilas en el medio ambiente es cualquier cosa menos benéfico, con el agravante de que se trata de un producto de uso masivo, con lo que a nivel global el drama ambiental está servido.

5 gestos que contaminan más de lo que imaginas
A la hora de desechar las pilas hemos de tener en cuenta que no hacerlo correctamente significa que contribuir a un proceso de contaminación en suelo y agua. Por poner un ejemplo, se estima que una pequeña pila de mercurio de tipo botón, como las que se usa en relojes o audífonos es capaz de contaminar unos 600 mil litros de agua, mientras la pila de zinc poluciona unos 12 mil litros y la pila alcalina unos 167 mil litros, pongamos por caso.
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ITER: ¿la energía verde del futuro?
El programa ITER (Reactor Termonuclear Experimental Internacional) tiene un claro objetivo: generar energía limpia e ilimitada reproduciendo la reacción de fusión que se produce en el corazón del sol. Por lo pronto, esta instalación nuclear experimental está avanzando, pero el precio es quizá demasiado elevado.

Tras su nacimiento en los años ochenta, una iniciativa de los gobiernos estadounidense y ruso, actualmente sus precios desorbitados los asumen también los gobiernos de China, Japón, Corea del Sur e India (9 por ciento cada uno), además de la Unión Europea y sus socios, aportando el 45 por ciento del enorme presupuesto del proyecto.

Se trata, en efecto, de un proyecto de gran complejidad que plantea grandes desafíos a nivel de fondos, pues el presupuesto no deja de aumentar, y también tecnológicos. La posibilidad real de que llegue a buen término es todavía una incógnita.

La tecnología necesaria para sacar adelante el proyecto puede acabar retrasándolo sine die. Tal y como publicó recientemente el New York Times, los inconvenientes técnicos vienen de la necesidad de construir una infraestructura gigantesca que para funcionar adecuadamente necesita contar con una precisión extrema.

ITER: ¿la energía verde del futuro?
Aun yendo todo según lo previsto, los plazos son larguísimos. Como primer gran hito, sería una buenísima noticia que el reactor fuese capaz de llevar a cabo la reacción de fusión durante unos pocos minutos en 2035.

Es decir, se obtendrían los primeros resultados concretos tras 50 años desde el nacimiento de la iniciativa, después de gastar miles de millones. Pero no solo eso, porque además si pasados los años, los lustros y décadas no funciona o no lo hace como se espera, todo habrá sido en vano. Porque, sencillamente, no hay alternativa.

No, al menos, a día de hoy, además de que cualquier pequeño error puede suponer un fracaso difícil de remontar. Así las cosas, que el proyecto sea tan a largo plazo y con tan pocos resultados palpables está haciendo temer por su continuidad.
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El mundo celebró la ‘Hora de la Tierra’
La “Hora del Planeta”, también conocida como “Hora de la Tierra”, se celebró este sábado por la noche un año más. Con éste, se han cumplido ya los primeros once años de su celebración, y en cada edición son más los participantes.

En esta décima edición, en efecto, se sigue demostrando que aquella primera “celebración espontánea” nacida modestamente de la mano del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) Australia, hoy se ha convertido en un fenómeno global.

Han participado más de 178 países y, en sus distintas ediciones, casi 2.000 millones de personas de los cuatro rincones del planeta, dejando instantáneas inolvidables, si bien las imágenes más impactantes las han protagonizado monumentos emblemáticos de todo el mundo.

El mundo celebró la ‘Hora de la Tierra’
La Torre Eiffel, el Empire State Building, las pirámides de Egipto, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, el Times Square en Manhattan (Nueva York) se apagaron a las 20:30, salvando diferencias horarias. Son fotos y vídeos que han dado la vuelta al mundo, ocupando redes sociales, titulares y portadas por doquier.

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