Más árboles en nuestro entorno, más vidaTener una vida más larga y una mejor calidad de vida es uno de los efectos positivos que nos aporta un entorno verde, en el que estemos rodeados por árboles. En este post daremos un repaso a interesantes investigaciones que llegan a esta conclusión, de uno u otro modo.

Un trabajo publicado en la revista PNAS es una de ellas, pero lo hace yendo lejos, perdiéndose en la noche de los tiempos, en los inicios de nuestra evolución. Eso sí, revela que vivir no solo cerca de los árboles, sino en los árboles mismos permite tener una vida más larga.

Científicos de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos demostraron que volver a los árboles, yendo en contra de la evolución, podría ayudarnos a soplar más velitas.

El estudio llegó a la conclusión de que, tanto en los primates como en otros mamíferos arbóreos este hábitat reduce la mortalidad, retrasa el envejecimiento y, en fin, aumenta la longevidad. Se trata de un fenómeno similar al que la ciencia detectó aves y murciélagos, más longevos que otros animales no voladores de un tamaño parecido.

Del mismo modo que la vida en los árboles resulta protectora en muchos sentidos, se considera que el vuelo reduce la exposición a patologías, depredadores y otros riesgos.

Más árboles en nuestro entorno, más vida
La investigación analizó 776 especies de mamíferos, concluyendo que los animales capaces de trepar a los árboles viven más, hasta el punto de duplicar la esperanza de vida de mamíferos terrestres de tamaño equiparable que no pueden hacerlo. Una conclusión que, según los científicos, explica la elevada esperanza de vida de los primates, entre los que nos encontramos.

Sin embargo, ahora no lo hacemos, pero sí nos protegemos de muchos peligros mediante otros sustitutos, como son básicamente la vida en sociedad y las ventajas de la civilización. Para los humanos, las ventajas asociadas a la vida en entornos verdes actualmente viene de otro lado.

Un ambiente natural es benéfico

Entre los principales factores de la longevidad, además de la alimentación, un estilo de vida activo, la genética, el tipo de personalidad o el ambiente socio cultural, entre otros, destaca también el ambiente natural, según Caridad Llanes, geriatra y gerontóloga de la Facultad de Ciencias Médicas Calixto García de La Habana, en Cuba.
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Los hijos de esta anciana india son árboles
Ahora que está de moda ser madre a avanzada edad, y que tanta polémica despierta la cuestión, conocer este caso nos reconcilia con la idea de un modo casi mágico. Y es que poca crítica puede suscitar la preciosa historia de esta mujer centenaria, madre de unos hijos bien plantados y llenos de vida, que beben agua, aire y sol.

En efecto, ella es humana, y como es fácil adivinar, sus hijos son árboles. Conocida por sus vecinos como “Saalumarada”, que significa “fila de árboles” en canarés, una lengua del sur de la India, este año ha soplado 105 velas, mientras su prole se cuenta por cientos y superan el medio siglo.

Plantar árboles le trajo la felicidad

Conocer la historia de Thimmakka, su verdadero nombre, significa entender lo cruel que puede llegar a ser una sociedad cuando margina por distintos motivos que, lógicamente, en modo alguno tienen justificación.

Dos de ellos: la pobreza y la infertilidad, fueron auténticas losas para ella durante años y años. No es nada extraordinario en la sociedad india castigar la infertilidad con el rechazo social, como tampoco resulta extraño que, de un modo u otro, también ocurra en otras sociedades.

Pero nuestra protagonista y nuestra historia están en la India, donde ser pobre y no poder tener hijos pueden acabar provocando un auténtico drama en la vida de una persona. Así fue como lo vivió Thimmakka: sufrió el estigma social por doble partida, pero su historia no tendría un triste final.

Los hijos de esta anciana india son árboles
Muy al contrario, aun a riesgo de parecer cursi, lo cierto es que en su caso se cumplió aquello de que el amor lo puede todo: el amor de su segunda pareja, tras quedar viuda, y también su amor por la naturaleza.

Las cosas mejoraron cuando su situación parecía ir de mal en peor, pues enviudó y ello le supuso más marginación y repudio, ya que parientes la rechazaban. Por aquel entonces, pensar en su vida era un mar de lágrimas: desde pequeña estuvo trabajando de sol a sol, y su existencia no había mejorado desde entonces.

Nacer pobre en una sociedad de castas, concretamente en el poblado de Hulikal, a más de 2.000 kilómetros al sur de Nueva Delhi, la capital, es prácticamente una condena para cualquiera, pero en su caso no todo estaba escrito.

La madre naturaleza

O quizá sí, pudiera ser que ese giro positivo, tan inesperado, estuviera escrito en las estrellas, las mismas que iluminan los caminos que bordean los árboles estaba destinada a plantar.

La suerte tenía un nombre: Bikkala Chikkayya, el hombre que pronto se convertiría en su marido. Con él compartió 25 años, y gracias a él pudo ver la luz al final del túnel.

Los hijos de esta anciana india son árboles
Fue su esposo el que la animó a sembrar árboles tras años de intentos infructuosos para concebir, y también le ayudó a cuidarlos, sobre todo a protegerlos del ganado y a regarlos. De no recorrer cuatro kilómetros cargados con agua para regar a sus árboles, éstos no hubieran sobrevivido.
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5 árboles artificiales que generan electricidad
Son árboles artificiales de muy distintos tipos, que generar energía a partir del sol o del aire, al tiempo que se integran en el paisaje urbano, con lo que son doblemente ecológicos.

No pueden reemplazar a las turbinas de viento ni a los paneles fotovoltaicos, aunque algunos se basan en los principios de estas tecnologías, e incluso las incluyen. Sin embargo, su productividad todavía es menor.

Pero también tienen ventajas con respecto a las instalaciones convencionales de energía eólica y solar, como su mayor integración en la ciudad y, en muchos casos, su posible uso por parte de los ciudadanos como proyectos destinados a formar parte del mobiliario urbano.

Por otra parte, en ningún caso se trata de sustituir los árboles normales por éstos. No es, al menos, la idea que impulsó su creación. Se trata, sobre todo, se ofrecer una solución para la creación de energía en entornos habitables sin suponer un problema estético o de espacio, aunque las políticas urbanas son las que tienen, finalmente, la última palabra.

Igualmente, los árboles que atrapan CO2 son otra opción, aunque un híbrido entre éstos y aquellos podría resultar la mar de interesante. No tanto para los insectos y demás biodiversidad urbana, con lo que ene este sentido los árboles naturales no tienen punto de comparación. Sea como fuere, y habida cuenta de que nada es perfecto, estas propuestas permiten producir energía e integrarse en el entorno. Veamos 5 proyectos que giran en torno a esta feliz idea.

5 árboles artificiales que generan electricidad

1. Energía a partir de pequeñas corrientes de aire

Un equipo de ingenieros parisinos desarrolló un árbol artificial que trabaja de forma silenciosa para extraer energía del viento. Se trata de un árbol de metal todavía en fase de prototipo, que se ha instalado a modo de prueba en la comuna Pleumeur Bodou, en el noroeste de Francia.
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El árbol Kiri, un gran aliado del planeta
Es un árbol ornamental, grande y frondoso, realmente llamativo, originario de China y bautizado con el nombre de Kiri (paulownia tomentosa o paulownia imperial), si bien también se le conoce como árbol Emperatriz. Pero estas características no son las que le han dado una especial relevancia a nivel ambiental.

¿Entonces, qué tiene de especial este árbol de la familia de las paulowniaceae perteneciente a la familia de las paulowniaceae? Su rasgo distintitivo, eso que lo convierte en único está relacionado con su eficiencia a la hora de hacer la fotosíntesis.

Es decir, consume más dióxido de carbono (CO2), principal gas de efecto invernadero, y produce también mayor cantidad de oxigeno si lo comparamos con otros árboles. Una capacidad que explican sus enromes hojas y sus peculiares características metabólicas.

En cifras, aumenta de forma importante la productividad de otros árboles, pudiendo llegar a multiplicarla por diez. Concretamente, cada día un solo árbol de Paulownia captura un captura unos 21,7 kilógramos de CO2 para convertirlos en casi 6 kilógramos de oxígeno.

El árbol Kiri, un gran aliado del planeta
Su alta capacidad para oxigenar y refrescar el ambiente se suma a su bonita estampa para convertirlo en una opción eco amigable para los jardines de las contaminados urbes. No en vano, se trata de un árbol majestuoso, con un gran potencial para la jardinería ornamental que, a su vez, proporciona una agradable sombra, junto a otras muchas ventajas que se mencionan a continuación.

Igualmente, las plantaciones de Kiri son una solución interesante para la repoblación forestal. En este caso no siempre se respeta el espacio necesario para que puedan desarrollar sus copas todo lo necesario. Una circunstancia que también se produce cuando se plantan con fines económicos, concretamente para la obtención de madera aprovechando su rápido crecimiento. Por su parte, cuando tiene que competir con árboles más altos que le dan sombra tiene muchas dificultades para desarrollarse.

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Árboles como defensa natural frente al mar
Detener los embates del mar cuando rompe en la orilla o en aquellos espacios costeros donde no hay playa suele ser sinónimo de diques o espigones en los que los bloques de hormigón son los protagonistas. Como alternativa, surge TetraPOT, un sistema de defensa frente al mar tan efectivo como natural.

El objetivo es distribuirlo a lo largo de las costas para así formar una hilera de árboles que actúan como barrera. Sus raíces ayudan a mantener los bloques por sí solas pero, sobre todo, de manera conjunta, pues gracias a su diseño se entrelazan.
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Si no puedes plantar un olivo en casa: apadrina uno con Hojiblanca
El olivo es uno de los árboles más representativos de España. En nuestras tierras crecen olivos con los que se elabora aceite que es usado en cocinas y restaurantes de todas partes del mundo. Se trata de un árbol puramente mediterráneo muy sensible al exceso de lluvia y al hielo, por eso ha encontrado la península Ibérica su hogar ideal. Sin embargo, también se puede cultivar en maceta para tenerlo en el interior del hogar si no se dispone de jardín y al ser fuerte, se adapta bien al transplante.

La plantación de olivos se realiza en primavera y en otoño. En junio es cuando aparece la aceituna y los frutos se recogen hacia mediados de noviembre y hasta el mes de enero. La tierra del olivo en maceta se seca bastante rápido, por lo que es conveniente regarla con frecuencia, pero sin llegar a estancarla, ya que no tolera los excesos de agua.

En cuanto a sus cuidados, debes procurar cortar las ramas que crecen al pie del olivo y a lo largo del tronco, así como las ramas que miran hacia el suelo, dejando espacio de crecimiento a las ramas horizontales y que suben hacia al cielo. De esa forma lucirá perfecto y sano. Seguir leyendo

La importancia de los árboles para el medio ambiente
Los árboles son fuente de vida. No solo en lo tocante a los ecosistemas naturales, sino también para la supervivencia del ser humano. Su uso para alimentarse, calentarse y construir un sinfín de objetos supone una explotación que, entre otros factores, dispara la deforestación y, con ella, la destrucción del hábitat.

De hecho, la vida tal y como la conocemos comienza con las plantas. Mucho antes, hace alrededor de cuatro mil millones de años, se formaron las primeras moléculas, consideradas las formas de vida más primitivas. Pero no fue hasta que se produjo la fotosíntesis oxigénica, hace alrededor de 3.500 millones de años, cuando se empezó a oxigenar la atmósfera.

Por lo tanto, las primeras plantas terrestres, que surgieron hace alrededor de 450 millones de años no fueron pioneras en realizar el proceso de la fotosíntesis y liberar oxígeno a la atmósfera. Aunque sí es cierto que la radiación solar se aprovechaba para formar azúcares a partir del agua y del dióxido de carbono de la atmósfera, clave de la fotosíntesis, y que a partir de aquellos se desarrollaron las primeras células vegetales, antecesoras de las algas y de las plantas.

La importancia de los árboles para el medio ambiente
Las plantas empezaron a ser erectas y a crear la madera tras una gran sequía, primero como hierbas o arbustos, y luego como árboles. Los seres humanos, por su parte, provienen de los hominoideos, cuyos fósiles superan los 6 millones de años. Y, como es bien sabido, nuestra historia, indudablemente, se vincula a los árboles desde sus inicios.

Los pulmones del planeta

Al margen de las utilidades inmediatas que obtenemos de los árboles, su existencia es clave para nuestra supervivencia, así como para infinidad de seres vivos.
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Los árboles se ayudan entre sí e intercambian carbono
La importancia de la biodiversidad y los ecosistemas va más allá incluso de lo que imaginamos. En esta ocasión la sorpresa la traen los árboles, su inteligencia para sobrevivir y cooperar entre sí, e incluso servirse de unos diminutos microorganismos que se encuentran en sus raíces para intercambiar carbono.

Nuestra historia es un hecho cotidiano, que hasta ahora desconocíamos, un hallazgo científico de esos que se hacen por casualidad, y el resultado no puede ser más sorprendente. Porque, aunque cueste de creer, los árboles cooperan entre sí sirviéndose de unos hongos para poder hacerlo sin necesidad de estar en contacto directo.

La inteligencia de las plantas

No tener movilidad hace que las plantas agucen en ingenio, y establezcan unas relaciones de solidaridad entre ellas que no abundan en el reino animal, explica Stefano Mancuso, director del laboratorio de Neurobiología Vegetal de la Universidad de Florencia.

Según relata el experto, recientemente en España para presentar su libro, titulado “Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal”, los casos que se conocen son impactantes tanto por lo inédito de la cuestión como por el desconocimiento que existe al respecto. Sobre todo, teniendo en cuenta el enfoque antropocéntrico que domina en todas las sociedades.

Intercambiar recursos vitales

El intercambio de carbono entre árboles lejanos o cercanos, con las raíces injertadas o no, es un hecho. Según un artículo publicado en la revista Science los árboles intercambian el carbono con sus vecinos, sean o no de la misma especie.

Los árboles se ayudan entre sí e intercambian carbono
No es un asunto baladí. Ni mucho menos. Se juegan el tipo, y ante eso solo cabe reaccionar. No en vano, el carbono, que obtienen a partir de la luz solar mediante la función de la fotosíntesis es esencial para sobrevivir. De no contar con suficiente dióxido de carbono y almidón las 24 horas del día no podrían sobrevivir, por lo que se trata de un asunto vital para ellas. Seguir leyendo