Daños atmosféricos irreversibles
Las consecuencias atmosféricas causadas por las emisiones de dióxido de carbono son irreversibles y la eliminación de ese gas contaminante en la capa de ozono no ayudaría a remediar la actual situación.
Según un estudio, para que el planeta recupere las temperaturas normales deberán pasar al menos mil años, pues las actuales se mantendrán durante mucho tiempo en los mares. La situación es más grave de lo que nos pensamos, el cambio climático plantea riesgos peligrosos y los cambios podrían revertirse en unas pocas décadas.

El clima cambiará, no solo el aumento de las temperaturas, sino también modificaciones de las lluvias en la zona del Mediterráneo, el sur de África y la región suroccidental de Norteamérica. Los gases invernadero en la atmósfera acumulan el calor procedente de la radiación solar y será devastador para millones de especies animales y vegetales.

El cambio climático es lento, pero también es imparable y por ello hay que actuar ahora para que la situación no empeore.

Aviones ecológicos sin queroseno
El mundo de la aeronáutica puede sufrir importantes modificaciones en los próximos años. El queroseno, combustible utilizado hasta ahora para hacer funcionar los aviones de reacción y turbohélices, podría tener los días contados en un futuro no muy lejano. El agotamiento de las grandes bolsas de petróleo y la necesidad de buscar soluciones menos contaminantes, están siendo el desencadenante de una nueva revolución aeronáutica.

Pese a que los aviones tan sólo son los culpables de un 2% del CO2 que se emite a la atmósfera, se quiere reducir considerablemente esa cantidad. Además, los ruidos que provienen del funcionamiento es otra problemática que se quiere atajar cuanto antes. Son muchos los pueblos del mundo que sufren diariamente auténticas pesadillas al tener que soportar hasta 130 decibelios cuando un avión sobrevuela la zona a baja altura.

Importantes empresas como Airbus, Boeing, Bombardier, Embraer, Agusta o Eurocopter, además de las de ingeniería, química y un gran número de universidades, trabajan a destajo para encontrar la solución con combustibles alternativos. Queda mucho camino por recorrer pero de momento hay buenas intenciones para conseguir los tres objetivos básicos: menor consumo energético, disminución del ruido y reducción de las emisiones de CO2.

Las pantallas de plasma contribuyen a la contaminación atmosférica
El gas utilizado para el plasma de las pantallas planas de televisión contribuye a la contaminación atmosférica y por lo tanto, aumenta el calentamiento global.

El trifluoruro de carbono (NF3) es 17.000 veces más poderoso que el dióxido de carbono (CO2).

Se calcula que en 2008 se producirán 4.000 toneladas de NF3 y que es probable que esa cantidad se duplique en 2009, ya que se calcula que actualmente la mitad de los aparatos de televisión que se fabrican en el mundo son con pantalla plana.

Almacenar el dióxido de carbono bajo tierra
Los datos nos dicen que emitimos 26.000 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año directamente a la atmosfera. Los expertos dicen que el ritmo al que el hombre está dañando el medio ambiente es insostenible y el efecto invernadero nos va a matar dentro de unos años. Se necesita una solución rápida o efectiva antes de que sea demasiado tarde, pero por desgracia a las grandes refinerías, centrales térmicas, cementeras… les sale más caro ser verdes que contaminar. Concretamente, contaminar les cuesta dos céntimos de euro por kilovatio/hora, lo que aumentaría sus costes entre un 50 y un 70%.
Una de las soluciones podría ser capturar y almacenar el CO2 de forma que quede aislado durante millones de años. Se están estudiando medidas para implantar esta tecnología. La clave está en capturar el CO2 antes de que salga de las chimeneas industriales y separarlo del resto de residuos.

La Comisión Europea ha establecido que en 2015 tiene que haber al menos 12 centrales en Europa que entierren el dióxido de carbono.