Dentro de un siglo podríamos quedarnos sin naturaleza virgen
En el mundo quedan pocas áreas vírgenes. La naturaleza que no sufre la presencia del ser humano, es decir, aquella que realmente hace honor a su nombre, resulta cada vez más difícil de encontrar. Un drama ambiental silencioso, que va mermando estos paraísos de biodiversidad, refugio de las especies clave para los ecosistemas.

De acuerdo con un reciente estudio australiano publicado en la revista Current Biology solo en los últimos 25 años se ha perdido buena parte de las áreas silvestres del planeta. O, lo que es lo mismo, nos las hemos cargado. Y seguimos haciéndolo…

Una destrucción que, según advierten los expertos, dentro de un siglo podría acabar definitivamente con ellas. Echando la vista atrás, desde 1993 se ha perdido un área equivalente a dos veces el tamaño de Alaska o a casi la mitad de todo el Amazonas.

Un 10 por ciento menos en 25 años

El estudio, por un lado, concluye que las áreas inalteradas por el hombre están desapareciendo a una velocidad que espanta. En concreto, casi un 10 por ciento de las zonas silvestres han desaparecido desde los noventa, y por otro el presente sigue la misma tónica. Por descontado, el futuro no es nada halagüeño.

Muy al contrario, los espacios vírgenes siguen desapareciendo a un ritmo acelerado. De seguir así en un abrir y cerrar de ojos tendremos que asumir una cuenta atrás que en tiempos geológicos será tan solo un suspiro.

Áreas vitales para los ecosistemas

Si bien los seres humanos han alterado los ecosistemas terrestres durante miles de años, -explican los autores en su artículo-, “las áreas silvestres siguen siendo refugios vitales para que se lleven a cabo los procesos ecológicos y evolutivos”.

Dentro de un siglo podríamos quedarnos sin naturaleza virgen
Las regiones del Amazonas y el África Central son las más castigadas, apunta el estudio, al tiempo que valora las acciones protectoras. Sin embargo, la tasa de destrucción dobla a aquellas. Por lo tanto, sin dejar de resultar muy útiles, puesto que de otro modo la pérdida aún sería mayor, en modo alguno lograr frenarla.

Sin vuelta atrás

“No podemos restaurar o compensar nuestra naturaleza. Una vez que se ha ido, se ha ido, es exactamente igual que en las especies en extinción”, advierte James Watson, líder de la investigación.
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10 animales que hemos convertido en especies invasorasEn lo que respecta al medio ambiente, demasiado a menudo el ser humano tiene el mal vicio de trastocar, y no precisamente para mejor. Como individuos, de todo hay, lógicamente, pero si nos centramos en los desmanes, la especie humana es un auténtico problema para este planeta.

Así las cosas, las especies nos sufren. Por nuestra culpa muchas de ellas se encuentran contra las cuerdas, camino de la extinción o directamente extinguidos y, de otro, ocurre lo opuesto: una inducida proliferación como consecuencia de desesquilibrios del ecosistema provocados por nosotros.

Se trata, en efecto, de su introducción en nuevos hábitats por inconciencia o con fines utilitarios. Los ejemplos son innumerables, pero todos tienen en común la creación de un problema en el que, aplicadas medidas exterminadoras, son los animales los que acaban perdiendo. En definitiva, las conocidas como “especies invasoras” acaban siendo doblemente víctimas.

Especies invasoras: la historia interminable

Desde la noche de los tiempos, andar de acá para allá, en plan nómada primero, y luego a través del comercio y las migraciones, han provocado importantes cambios en los ecosistemas. Y las especies invasivas han sido una de las principales víctimas, además de las autóctonas, que en ocasiones se encuentran inermes ante ellas.

Flora y fauna introducida por el ser humano son aquí y allí, a lo largo de la historia, pero sobre todo en la actualidad, ha ocasionado graves problemas de equilibrio ecológico, pues la presencia de especies invasoras suponen una importante amenaza para el mismo.

10 animales que hemos convertido en especies invasoras
Además de la caza y de la destrucción del entorno, por lo tanto, la acción del hombre también atenta contra los ecosistemas con la introducción de especies foráneas.

Se trata de un asunto peliagudo que concentra la atención de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). A través de su Comisión de Supervivencia de Especies ha realizado una lista de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo.

10 especies invasivas

En este post nos centramos en la fauna. A continuación, veremos una selección aleatoria de una decena de animales cuya presencia en ecosistemas que les son ajenos ocasiona problemas. La casuística es muy variada, pero la esencia del problema se repite.

Huelga decir que, cuando se llevan a cabo políticas de exterminio su derecho a la vida no se toma en absoluto en consideración. Tras catalogarse como plagas, se suele dar vía libre a sus capturas.

1. Cotorras

Las cotorras llegaron a España como mascotas exóticas en los años 70 y desde entonces las que se escaparon y se soltaron voluntariamente empezaron a reproducirse. Actualmente se cuentan por miles. Sobre todo, pertenecen a las especies de cotorra argentina (Myiopsitta monachus) y cotorra de Kramer (Psittacula krameri)

10 animales que hemos convertido en especies invasoras

2. Ardilla gris

Las ardillas grises están reduciendo el territorio de las ardillas rojas en el Reino Unido, siendo éstas las autóctonas y aquellas las consideradas invasoras. Su introducción se hizo por el ser humano, que las tenía como mascotas, procedentes de los Estados Unidos.
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Los insecticidas provocan muertes masivas de abejas silvestres
No es una novedad el acelerado declive que han experimentado las abejas en los últimos años ni tampoco el peligro que siguen corriendo a consecuencia de distintos factores, en particular los pesticidas.

Atribuir su caída en picado a los pesticidas no fue algo inmediato. Hubo que esperar años hasta dar con el que es uno de sus principales dramas, pero una vez detectado el problema, no cesan de encontrarse nuevas evidencias.

Un reciente estudio, sin ir más lejos, alerta sobre la dimensión de este problema ahondando sobre la peligrosidad de un tipo de pesticidas denominados neonicotinoides.

Preocupación mundial

La novedad es su objeto de estudio, que en esta ocasión se centra en las abejas silvestres. Es decir, aquellas que no están produciendo miel para la apicultura, por lo que hacen sus propias colmenas (por lo general en huecos de árboles o en el suelo) y requieren de una amplia variedad de plantas para sobrevivir.

Además, hay miles de especies y su número, huelga decirlo, es mucho mayor, al tiempo que resultan más efectivas a la hora de polinizar.

Los insecticidas provocan muertes masivas de abejas silvestres
Hasta ahora, los estudios solían centrarse en las poblaciones de abejas domésticas. Todas las alarmas se dispararon cuando se comprobó que su población estaba diezmándose en medio mundo a un ritmo tremendo que las ponía contra las cuerdas.

De seguir así, se exterminarían en pocos años. Una situación alarmante no solo para los agricultores, obviamente. Tratándose de polinizadores todo lo que les afecte a ellas también lo hace a la humanidad y al medio ambiente en general.

En su caso, además de los pesticidas, se señalaron los ácaros como una de las principales amenazas. En concreto, los denominados ácaros traqueales podían acabar con una colonia en unas pocas semanas, ya que les impedían volar.
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La biodiversidad, por debajo de su nivel crítico de seguridad
Suena apocalíptico, pero estos reputados científicos no dudan en afirmarlo. Para los biólogos que han llevado a cabo un estudio global sobre la biodiversidad, ésta ha caído por debajo de un mínimo vital en más de la mitad de la superficie terrestre y, por lo tanto, los ecosistemas pueden derrumbarse.

Tras haber pasado revista a casi dos millones y medio de datos relativos a unas 40.000 especies de más de 18.000 sites, el resultado que explican en la revista Science es tan desalentador como alarmante. No para las especies en vías de extinción, obviamente, pues ellas no precisan de nuevos estudios para saber lo letal que resulta la reducción y deterioro de su hábitat.

Peligra nuestra supervivencia como especie

Las conclusiones están enfocadas a la supervivencia del ser humano. Desde esta visión, este equipo internacional de científicos advierten que la biodiversidad está cayendo por debajo de los niveles seguros para mantener las sociedades humanas.

La biodiversidad, por debajo de su nivel crítico de seguridad
Es decir, para apoyarlas y garantizar un mínimo bienestar de las mismas, afirma el informe, publicado esta semana en la prestigiosa publicación, donde se afirma que aún siendo conclusiones generales, no podemos olvidar que como especie estamos íntimamente conectados a los ecosistemas locales.

Dependemos de ellos, de sus procesos, afirman los expertos. Entre otros, citan la regulación del ciclo de carbono, la polinización de cultivos o la biodegradación de los residuos. Así pues, una significativa merma de la biodiversidad, tal y como está ocurriendo, provoca un grave declive, ya que estos ecosistemas dependen de la diversidad biológica para funcionar de forma adecuada. Sin ese equilibrio, peligra la estabilidad de nuestro entorno vital.

Ecosistemas en riesgo

En el trabajo se especifica que una pérdida de la biodiversidad superior al 10 por ciento coloca a un ecosistema en la zona en riesgo. Un umbral que se ha superado, y las expectativas de futuro no hacen ser optimistas, sino todo lo contrario. El informe concluye que la mayoría de la cobertura terrestre de la Tierra está por debajo de los valores seguros del 90 por ciento de preservación de biodiversidad.

La biodiversidad, por debajo de su nivel crítico de seguridad
Es decir, el deterioro ambiental está yendo más allá de lo que un ecosistema puede soportar, pero por otro lado apuntan que se hace necesario un estudio pormenorizado para determinar de forma concreta cuál es se nivel crítico en cada uno de ellos.
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Techos verdes para mejorar la biodiversidad en las ciudades
La ecología urbana es mucho más que una disciplina y, por supuesto, trasciende el simple paisaje verde. Del mismo modo que las ciudades alcanzan dimensiones de megalópolis, la necesidad de naturaleza en el entorno urbano ejerce una fuerza contraria que reclama más verde por obvias razones de sostenibilidad.

Sería de ingenuos hablar de una revolución verde de las urbes, pero no puede decirse que las ideas falten. Un ejemplo son los tejados verdes. No se trata de una moda, sino más bien de una iniciativa global que va abriéndose paso.

Lentamente, es cierto, pero sin pausa. Sobre todo, avanza en aquellas ciudades que se lo han tomado en serio, y como ejemplo paradigmático podemos mencionar París, muy polucionada pero cada vez más sostenible a golpe de una política municipal muy perseverante.

Techos verdes obligatorios

París, obviamente, no es la única urbe que apuesta por el verde. Muchas otras lo hacen y, aunque resulte chocante, y casi una utopía, lo cierto es que hay muchas urbes que obligan a llenar de verde un porcentaje mínimo de los techos de los edificios.

Techos verdes para mejorar la biodiversidad en las ciudades
O, según el reglamento, determinan que deben hacerlo algunos edificios específicos, como por ejemplo los comerciales. Entre otras ciudades que se han apuntado a esta moda, además del país galo, está Canadá, con Toronto a la cabeza o, entre otras, Copenhague.

Son ciudades que intentan combatir la contaminación ambiental legislando para propiciar un techo verde que alcance decenas de miles de metros cuadrados de jardines en lo alto.
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¿Qué es la biodiversidad y cómo medirla?
Como ocurre con tantas otras palabras, el contexto en el que se utilizan determina su significado. En este caso, hablar de biodiversidad es referirnos a las distintas formas de vida en la Tierra, ya sea dentro de un enfoque profano o científico.

También implica aludir no solo a las distintas especies sino a las características de las mismas, a sus relaciones o, por ejemplo, a su diversidad genética y al entorno en el que se encuentran, en cuyo caso habremos de estudiar la diversidad de los ecosistemas.

La popularización del término, procedente del argot científico, ha llevado a utilizarlo en muy distintos contextos y a hacerlo desde nuevos prismas que enriquecen su estudio, pero en todos los casos expresa la variedad o diversidad del mundo biológico.

Origen del término

Si queremos conocer el momento exacto en el que nace la palabra “biodiversidad” hemos de retroceder en el tiempo tres décadas. Fue en 1986, en la primera edición del Fórum Americano sobre Diversidad Biológica, organizado por el National Research Council, NRC donde el biólogo Edward Wilson empleó la expresión en lugar de la conocida expresión “diversidad biológica”.

A partir de entonces, su uso se extendió a nivel mundial en el ámbito científico, político, entre activistas ambientales y la ciudadanía en general.

¿Qué es la biodiversidad y cómo medirla?

¿Diversidad biológica es biodiversidad?

Ambos términos son sinónimos, si bien la aparición de la contracción amplió el significado de la expresión “diversidad biológica”. Antes de surgir el término “biodiversidad” se consideraba sinónimo de riqueza de especies, incluyendo el concepto de diversidad genética para finalmente, en 1986, abarcar también la diversidad ecológica.
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Convierte tu jardín en un paraíso de biodiversidad
Frenar la pérdida de biodiversidad es una de las funciones eco-amigables más valiosas que pueden cumplir los jardines. Si se diseñan y mantienen de forma adecuada se convierten en auténticos refugios para la flora y fauna autóctona.

Pero no solo eso, porque si hacemos lo necesario tanto los parques públicos como los jardines privados se convertirán en reductos de vida silvestre que servirán de lugar de paso para aves e insectos en su viaje migratorio.

¿Pero, cómo conseguirlo? ¿Qué hemos de hacer para que nuestro jardín sea un paraíso de biodiversidad? En este post te damos algunos consejos prácticos para lograrlo fácilmente sumando acciones sencillas que están a nuestro alcance.

Bienvenidos, aves y polinizadores

Atraer a los pájaros y a los insectos polinizadores debe ser uno de los principales objetivos para un jardín que busca la biodiversidad. No en vano, abejas, abejorros y mariposas, colibríes, entre otros polinizadores, son elementos clave para el equilibrio de los ecosistemas.

A la hora de elegir unas u otras plantas tengamos en cuenta que es el color lo que principalmente los atrae. Elijamos especies locales y situémoslas de forma conjunta.

Agruparlas por especies y colores les facilitará el trabajo. Por ejemplo, a las mariposas les atraen las flores de color púrpura, mientras las abejas prefieren el blanco, amarillo y tonos azulados.
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¿Qué es el biotopo y por qué es importante?
“Biotopo”, curiosa palabra. Para comprender su significado vamos a hacer un breve recorrido que iniciaremos abriendo el diccionario etimológico, ese que nos orienta sobre el origen de las palabras, y finalizaremos bastante más lejos, justo allí donde la Naturaleza tiene su lugar, ese lugar en el que bulle la vida. O todo lo contrario, allí donde se la destruye.

Porque, tal y como indica la etimología, bio es un prefijo que alude a la vida y topo al lugar, ambos tomados del griego antiguo. Pero vayamos un poquito más allá. Abramos ahora otro diccionario. Como suele hacerse cuando se quiere conocer el significado de cualquier término, lo suyo es buscar su definición en el diccionario.

Breve definición de biotopo

Y a ello vamos. Descubrimos que el diccionario (la RAE, para más señas) define el término “biotopo” como un término biológico, de acepción única, que se refiere al “territorio o espacio vital cuyas condiciones ambientales son las adecuadas para que en él se desarrolle una determinada comunidad de seres vivos.”

¿Qué relación tiene con los ecosistemas?

Un ecosistema, como es sabido, agrupa distintas poblaciones de flora y fauna. Comparten ese lugar y, lógicamente, también los recursos, aunque ese compartir significa luchar por ellos, ya sea enfrentándose de forma directa, ayudándose o, por ejemplo, adaptándose al medio para sacar partido de los recursos para los que hay menos competencia.
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