
Se trata de un sistema de calefacción central, como la de cualquier comunidad de vecinos pero llevada a grandes niveles. La calefacción de distrito, también llamada calefacción urbana es el medio mediante el cual ciudades enteras o barrios disponen de instalaciones que producen calor y se canalizan por sus calles para llegar a todos sus hogares, de la misma manera que lo pueda hacer el agua o el gas.
La producción de este calor que más tarde será repartido se basa principalmente en centrales de cogeneración, aunque al mismo tiempo se utilizan energías renovables como la biomasa, la energía solar y hasta el calor que sobra de las centrales nucleares e incineradoras cercanas.
La calefacción de distrito llega a los hogares procedente de una central cercana a los consumidores a través de tubos aislados, normalmente subterráneos, que distribuyen el calor a los edificios. El medio más común para distribuir dicho calor es el agua, aunque también se puede utilizar vapor.
En los casos de demanda más intensa, se suele equipar la zona con sistemas de acumulación que almacenan energía en los momentos en los que se consume menos. El calor que llega a los hogares no sólo se utiliza para la calefacción, sino también para producir agua caliente y para climatizar y enfriar en verano.
































El estudio de la Fundación señala BBVA que “cuando se pregunta a los entrevistados en qué medida estarían a favor o en contra del uso de las diferentes fuentes de energía en España, las medias de acuerdo, en una escala de cero a diez, superan los siete puntos en el caso de la biomasa (7,7) y se sitúan por encima de los ocho respecto a la energía eólica (8,3) y solar (8,6)”.
Los residuos pueden producir el 8% de la energía en España, según un estudio de la II Conferencia Internacional, organizada por el Instituto para la Sostenibilidad de los Recursos (ISR).





