Impacto ambiental de la fabricación y consumo del papel
Como es bien sabido, la fabricación del papel poluciona tremendamente. Aunque no todo el papel tiene el mismo impacto ambiental, pues los procesos de elaboración y su ciclo de vida son variables, por norma la producción de papel es sinónimo de contaminación.

El sector papelero es una industria que tiene mucho que mejorar, qué duda, cabe, pero no es menos cierto que reducir el consumo y optimizar el uso y reciclaje del papel es responsabilidad de todos.

Consumo de papel: adiós a los árboles

Es fácil reparar en la gran presencia del papel en nuestra sociedad. Desde la revolución que supuso la imprenta, y sobre todo los mass media, el papel está por tordas partes.

A ello hemos de añadir el boom de los envases y embalajes en general en los tiempos modernos. La era post industrial nos ha traído materiales de mil tipos, y el papel tiene un sinfín de aplicaciones como tales, así como en forma de folios y un sinfín de accesorios que usamos (y de los que a menudo abusamos) en la vida cotidiana.

Impacto ambiental de la fabricación y consumo del papel
Su consumo por habitante es de una media de varios cientos de kilos por habitante y año. En España, por ejemplo, cada español gasta una cantidad de papel equivalente a cuatro árboles de 12 metros de altura.
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Libros que se pueden plantar para que crezca un árbol
Los libros que se plantan, plantados quedan. Si no están fabricados con materiales biodegradables, entre ellos la tinta, acabarán contaminando el suelo. Pero no todos son así, porque el proyecto “Libro árbol” ha hecho posible que los libros puedan plantarse de forma productiva, sin impacto ambiental y dando lugar a un árbol.

El libro “Mi papá estuvo en la selva”, de Gusti y Anne Decis, publicado en 2008 por la editorial argentina Pequeño Editor, es el primer libro árbol. En él se cuenta la historia de un papá que se adantra en una selva del Ecuador contada desde la perspectiva de su hijo desde un enfoque eco-amigable, que fomenta el amor por la naturaleza.
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Un baño de bosque, el arte de disfrutar de la Naturaleza
Si tenemos la posibilidad de dar paseos por la naturaleza a diario, tenemos un tesoro. Caminar por un entorno verde, rodeados de árboles, disfrutando de la paz de un lugar que invita al relax, alimenta nuestro espíritu y resulta beneficioso para la salud.

Pasear dejando atrás los problemas, tumbarse sobre una mullida alfombra verde, dejar que la paz del entorno nos inunde y, en suma, disfrutar con los cinco sentidos es entrar en comunión con la naturaleza, confundirse con ella para encontrarnos a nosotros mismos.
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El drama de la fragmentación del hábitat mundial
El drama que supone para los ecosistemas la reducción y segmentación de los hábitats no es algo nuevo. Los animales y las plantas que viven en ellos sufren graves problemas a consecuencia de este aislamiento, según constata un nuevo estudio sobre la fragmentación del hábitat mundial. Lo peor, sin embargo, es la generalización de este problema, pues la gran mayoría de las tierras forestales están demasiado cerca del borde del bosque.

El efecto, el carácter masivo del problema lo convierte en un auténtico drama que atenta contra la salud del planeta. En cifras, el 70 por ciento de las tierras forestales de todo el mundo se encuentran a unos 800 metros del borde del bosque, cerca de las invasión humana.
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Los bosques centenarios son terapéuticos
Los bosques son ecosistemas llenos de vida, en los que la biodiversidad bulle por doquier. Sin embargo, no todos los bosques son iguales a la hora de beneficiar nuestra salud.

La edad de los árboles es fundamental en este sentido y sólo los bosques maduros pueden proporcionarnos los mayores beneficios cuando nos adentramos en ellos dando largos paseos.
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Inventan un papel en el que puede escribirse 20 veces
Más que ahorrar papel, qué duda cabe, la solución para talar menos árboles es encontrar una buena alternativa que evite su tala masiva con el sólo fin de transformarlos en papel. Un papel que, en la mayoría de los casos, sólo tiene un uso y se produce con un alto coste ambiental.

Científicos de la californiana Universidad de Riverside, en Estados Unidos, están perfeccionando un invento que podría sustituir al papel, basado en un sistema de reescritura que busca maximizar su uso y representar una alternativa capaz de satisfacer las necesidades a nivel global.
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Encuentran la mítica “Ciudad perdida”
La “Ciudad Perdida” sigue siendo enigmática, sigue estando rodeada de un halo de misterio, pero ya no tiene nada de legendaria. Es real, como la vida misma, existe y se sabe dónde. Finalmente, tras casi un siglo buscándola, se ha encontrado en la selva hondureña, en la remota y jungla de la Mosquitia.

Los arqueólogos que la han descubierto tuvieron que adentrarse en una zona que no había sido visitada por el ser humano desde hace alrededor de 600 años, a unos 320 kilómetros al noroeste de Tegucigalpa, según informa el Instituto de Historia y Antropología de Honduras (IHAH). Sin embargo, no quieren indicar la ubicación exacta por precaución, para evitar que se produzcan robos.
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La evolución de la deforestación en los últimos siglos
Es un hecho que cada vez contamos con menos bosques en el planeta Tierra. La tala de árboles indiscriminada, junto con otras causas, está ocasionando la reducción progresiva de las masas forestales.

Actualmente hay 3.878 millones de hectáreas en la Tierra ocupadas por bosques, aunque se reducen a pasos agigantados. Es más, llevan siglos haciéndolo. Desde que se comenzó a practicar la agricultura diez mil años antes, se han empequeñecido en un escandaloso 40%. Algunas empresas, gobiernos y particulares han intentado e intentan, sobre todo durante el último siglo, llevar a cabo medidas para que la deforestación se minimice.

Así, el mundo va perdiendo sus necesarios bosques paulatinamente. Los árboles caen uno tras otro para abastecer a la sociedad de sus ingentes demandas de madera y papel. Para que nos hagamos una idea, la Tierra se desprende al año de 9.4 millones de hectáreas de bosques y selvas; esto es equivalente a la superficie total de Portugal. En realidad, la extensión derribada es mayor, sólo que las acciones de plantación ayudan a paliar estos efectos.

Las mayores causas de la pérdida de bosques
La deforestación, es decir, la pérdida de bosques en el mundo, se explica por varios motivos: La explotación forestal es sólo uno de la lista. También afectan las plagas de insectos, las tormentas, otros fenómenos naturales como la lluvia ácida y, especialmente, los incendios forestales.
Los árboles proporcionan madera y, a partir de ellos, también se produce el papel. Estos dos materiales, tan cotidianos, ha forzado la tala masiva de árboles históricamente desde hace muchísimo tiempo. Además, la agricultura y ganadería se asentaron sobre bases necesitaron del exterminio de bosques. Durante siglos, el hombre se ha servido generosamente del árbol y no fue hasta los años 90 cuando se empezaron a tomar medidas serias para frenar esta tala indiscriminada.

¿Se puede ayudar a frenar este desastre?
La respuesta es sí. Nuestra aportación contra este proceso, aunque pueda parecer minúscula, es muy importante. El primer paso lo conforma la acción del reciclaje. Cada tonelada de papel reciclado evita la tala de una docena de árboles. La iniciativa personal en cada casa o puesto de trabajo es, por lo tanto, clave. El papel y el cartón deben ser reciclados aparte, es preciso intentar minimizar el derroche de este material al escribir notas, imprimir o también en objetos cotidianos como los pañuelos de papel. En la medida de lo posible, a la hora de adquirir un cuaderno, carpeta o cualquier similar, intentar que sea de papel o cartón reciclado. Una de las premisas más obvias, pero importantes, es prestar extremo cuidado para evitar el comienzo de un incendio. Un gran porcentaje de los fuegos son de carácter accidental.

Además, ahorrando energía y electricidad en las tareas diarias cotidianas también prevenimos la tala. El uso de dispositivos que funcionen con energía solar sería un paso a seguir. Otra de las acciones a realizar es buscar, a la hora de comprar un producto, el certificado de maderas que demuestre que se han obtenido por métodos sostenibles.

Igualmente, es necesario apoyar de alguna manera a empresas y a políticas que prioricen y cumplan unas reglas básicas para minimizar el daño. Así como amparar a instituciones de plantación de árboles, que desarrollen empresas forestales y reutilicen- o reciclen- la madera ya utilizada en grandes cantidades

La evolución de la deforestación en los últimos siglos
La pérdida de árboles: un mal global
La pérdida de bosques genera el envío 2.000 millones de toneladas de dióxido de carbono anuales. Los árboles convierten el dióxido de carbono en oxígeno por lo que, con menos árboles, menos pulmones naturales habrá para llevar a cabo este ciclo. Es ahí donde radica la verdadera gravedad del problema, de tal manera que hasta el 25% de todas las emisiones de CO2 lanzadas a la capa de ozono son causadas por los efectos de la deforestación. Es más, sin árboles estamos frenando la biodiversidad y comenzando un peligroso camino hasta la desertificación. Los bosques son los máximos encargados de mantener el equilibrio ecológico.

Antes, hace muchos años- unos 10.000-, se calcula que la mitad del planeta estaba cubierta por bosques. Ahora, si ojeamos un mapa que muestre las superficies verdes sobre la masa total mundial, el panorama se presenta bastante desolador. Hay zonas que han perdido muchísima masa forestal, destacando el sur de Asia, toda Europa, gran parte de África, India y alrededores, Madagascar y Argentina.

En los últimos catorce años
A pesar de que el mundo es mucho más consciente de la gravedad de la deforestación que hace unos siglos, si nos paramos a pensar en su evolución desde el año 2000, las cifras no son muy satisfactorias. La Tierra ha perdido 2,3 millones de kilómetros cuadrados en este periodo (también se plantaron 800.000 km cuadrados, por lo que el menoscabo total sería de 1,5 kilómetros cuadrados). A pesar de las iniciativas, es aún una superficie demasiado grande- seis veces Reino Unido.

En Brasil, país que se ha desprendido históricamente de muchos bosques, se redujo la deforestación; sin embargo, aumentó en países como Paraguay, Malasia, Camboya, Bolivia, Zambia o Indonesia. Los tres primeros presentan las cifras más altas y peligrosas.

Ante estos datos, la conciencia colectiva se hace urgente. Está en mano de todos hacer que la huella dañina a consecuencia de la tala de árboles disminuya. Apoyar asociaciones que luchan contra esto y modificar ligeramente nuestros hábitos diarios para proteger esta materia prima natural es algo no muy complicado de hacer. Entre todos podremos ralentizar el desnudo de árboles al planeta.