Barcelona y Madrid prohibirán el uso de coches viejos
Los protocolos de contaminación que se activan en las grandes urbes no son suficiente medida para paliarla. Se precisan medidas más contundentes, y la tendencia que está imponiéndose de modo complementario es la de prohibir la circulación de los vehículos viejos.

La razón es sencilla: los coches añosos contaminan más. Para hacernos una idea, el casi medio millón de vehículos diésel con más de tres lustros que circula por las calles de Madrid contamina lo mismo que el resto del parque de vehículos, cuatro veces mayor.

Sin embargo, se trata de una medida polémica, puesto que penaliza a las personas con menos recursos económicos. Quizá no en todos los casos, pero en la inmensa mayoría de ellos llevar un coche viejo es sinónimo de no poder pagar uno nuevo.

Además, el hecho de que Madrid y Barcelona hayan anunciado que en unos años sus respectivos centros urbanos estarán vedados para los coches viejos no supone una paralela política de ayudas que realmente facilite su renovación.

Barcelona y Madrid prohibirán el uso de coches viejos
Al margen de esta falta de ayudas, un aspecto que retomaremos más adelante, es importante subrayar que no se trata de una medida aislada. De hecho, en las urbes se ponen en marcha distintas medidas y planes para reducir la polución ambiental.

Una de las medidas previas que suelen aplicarse consiste en la restricción aleatoria de los coches en función de su matrícula es una de las medidas complementarias, aplicadas en distintas ciudades europeas, entre ellas París o Roma. Básicamente, ha sido su falta de eficacia lo que ha llevado a dar un paso más con el anuncio del cierre del centro urbano.

Por su parte, la circulación alterna es una medida novedosa en las urbes españolas, y los resultados también son poco satisfactorios, con lo que acabar subiéndose al carro de las políticas europeas en dicha materia resulta inevitable.
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Paris podría ser neutra en carbono en 2050
París lleva tiempo reinventándose en esto de ser más verde. Si perder su esencia, esa que la convierte en una ciudad única, con mucha historia y encanto, va camino de cambiarlo todo para que nada cambie.

Y es que solo así podremos seguir diciendo aquello de que siempre nos quedará el París de antaño o, al menos, su espíritu. Porque muchos de sus problemas ambientales podrían encontrar su solución a través de un activismo municipal que la lleve más allá de los objetivos que recomiendan Europa.

¿Su objetivo? Llevar a cabo una transformación importante, que haga de París una ciudad neutra en carbono. ¿Un objetivo imposible? No tiene por qué serlo, según un nuevo estudio encargado por la alcaldía, si bien hay que actuar cuanto antes y de forma eficaz si se quiere alcanzar dicha meta.

Objetivo: París cero carbono

De acuerdo con un informe para la ciudad de París de Elioth, un gabinete especializado en temas ambientales, la capital podría cumplir su sueño verde de ser una ciudad neutral en términos de emisiones de carbono.

Paris podría ser neutra en carbono en 2050
La ciudad ha pedido el informe estratégico en previsión de la futura revisión de su plan sobre el clima, con las vistas puestas en una transformación hacia una sociedad baja en carbono, con resultado de neutralidad en el año 2050.

Se busca, sobre todo, tener una visión imparcial para ayudar a planear las futuras políticas, previo debate a partir de las conclusiones a las que ha llegado el informe. Un debate que, al margen del modus operandi, sobre todo persigue una transición a una ciudad bajo contenido de carbono.

Las medidas recomendadas para lograr esa neutralidad en carbono se centran en la renovación energética y los métodos de construcción más sostenibles, habida cuenta también de que los edificios dela ciudad fueron construidos casi en un 80 por ciento antes de las primeras regulaciones térmicas de los años setenta.

Eficiencia energética, clave

El plan necesario, siempre según el informe, exige medidas claves como intervenir en el sempiterno problema del tráfico rodado y la rehabilitación de miles de viviendas para mejorar su eficiencia energética, así como la colocación de paneles fotovoltaicos en los tejados y triplicar el uso de madera como material de construcción, además de otros materiales biológicos.

Paris podría ser neutra en carbono en 2050
Igualmente, el informe plantea fórmulas de financiación que permitieran sistematizar su pago con el fin de tranquilizar a propietarios e inversores. Entre otros pormenores, se plantea la financiación mediante incentivos que podrían consistir en préstamos de ayuda del gobierno y la posible participación de terceros.
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5 árboles artificiales que generan electricidad
Son árboles artificiales de muy distintos tipos, que generar energía a partir del sol o del aire, al tiempo que se integran en el paisaje urbano, con lo que son doblemente ecológicos.

No pueden reemplazar a las turbinas de viento ni a los paneles fotovoltaicos, aunque algunos se basan en los principios de estas tecnologías, e incluso las incluyen. Sin embargo, su productividad todavía es menor.

Pero también tienen ventajas con respecto a las instalaciones convencionales de energía eólica y solar, como su mayor integración en la ciudad y, en muchos casos, su posible uso por parte de los ciudadanos como proyectos destinados a formar parte del mobiliario urbano.

Por otra parte, en ningún caso se trata de sustituir los árboles normales por éstos. No es, al menos, la idea que impulsó su creación. Se trata, sobre todo, se ofrecer una solución para la creación de energía en entornos habitables sin suponer un problema estético o de espacio, aunque las políticas urbanas son las que tienen, finalmente, la última palabra.

Igualmente, los árboles que atrapan CO2 son otra opción, aunque un híbrido entre éstos y aquellos podría resultar la mar de interesante. No tanto para los insectos y demás biodiversidad urbana, con lo que ene este sentido los árboles naturales no tienen punto de comparación. Sea como fuere, y habida cuenta de que nada es perfecto, estas propuestas permiten producir energía e integrarse en el entorno. Veamos 5 proyectos que giran en torno a esta feliz idea.

5 árboles artificiales que generan electricidad

1. Energía a partir de pequeñas corrientes de aire

Un equipo de ingenieros parisinos desarrolló un árbol artificial que trabaja de forma silenciosa para extraer energía del viento. Se trata de un árbol de metal todavía en fase de prototipo, que se ha instalado a modo de prueba en la comuna Pleumeur Bodou, en el noroeste de Francia.
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Un paseo por las nubes en plena urbe
¿Imaginas ir y volver del trabajo paseando por las nubes? Salir de casa, un apartamento en la ciudad, situado en un inmueble muy alto, hermano pequeño de los rascacielos, desplazarte caminando por pasarelas elevadas, rodeadas de verde?

Casi como dar un paseo por las nubes, librándonos de aceras y semáforos, del ruido y agobio del tráfico rodado. Todo un invento, perfecto para urbanitas con hambre de naturaleza que quieren una vida más verde sin salir de la ciudad.

Una ciudad diáfana

Lo ha ideado la firma sueca Anders Brernsson Architectcs, y se trata de un proyecto que en realidad abarca mucho más. Se ha bautizado como Klarastaden (ciudad completa o diáfana, traducción libre del sueco) y está pensado para su construcción en Estocolmo, junto con los mismos edificios.

Un paseo por las nubes en plena urbe
Observando las imágenes se aprecia que se trata de un proyecto para la construcción de una ciudad en la que estas pasarelas son una pieza más. Importante, clave, sin duda, pero formando parte de un todo.

En concreto, se ha pensado para diseñar una nueva zona urbanizada para Estocolmo, consistente en combinar edificios verticales de diferentes alturas y unirlos por medio de pasarelas elevadas para que los recorran transeúntes.

Puesto que las aceras son un lugar siempre supeditado al asfalto y a la tiranía del tráfico. ¿Por qué no aprovechar el espacio libre que hay en el cielo? ¿Y qué tal sería construir unas pasarelas justo allí donde el azul luce y nos recuerda que, a pesar de todo, la vida aprieta, pero no ahoga?

Ciudades que crecen

Por ahora solo está sobre el papel, pero el proyecto se plasmará en la realidad. En un futuro cercano, esas pasarelas elevadas que parecen flotar formarán parte de un peculiar barrio con el que se urbanizará una nueva zona de Estocolmo.
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Ecoaldeas futuristas, una apuesta por la vida sostenible
La ecología como manera de estar en el mundo e incluso como filosofía de vida puede ser la clave de un modus vivendi más saludable e inteligente, hoy por hoy el único capaz de salvar el planeta.

Las formas de agruparse las sociedades también son decisivas y, actualmente, no puede sino afirmarse que la galopante urbanización nos lleva de forma indefectible hacia las megalópolis. Un mundo en el que las selvas más pobladas son las urbanas y la vida natural queda relegada a una simple quimera.

De hecho, el concepto de aldea suele asociarse con una idea un tanto anclada en el pasado. Sin embargo, en ella puede encontrarse el germen de una apuesta por un futuro más verde y esperanzador. En este sentido, la eco aldea es un concepto interesante precisamente por esa “vuelta al pasado” que nos devuelve al entorno natural.

¿Pero, y si en lugar de volver hacia atrás, diéramos un salto hacia adelante conservando su esencia? El proyecto que ha motivado este post es una propuesta con aire futurista heredera de todo lo positivo de la eco aldea unido al aprovechamiento de las nuevas tecnologías con vistas a lograr una eficiencia que no reste bienestar ni calidad de vida.

Ecoaldeas futuristas, una apuesta por la vida sostenible
Abierta a cualquier aportación concreta para el día a día, su objetivo consiste, sobre todo, en ofrecer una alternativa apetecible, que permita alcanzar utopías que, a la postre, podrían dejar de serlo.

ReGen Villages: mirando al futuro

El proyecto bautizado como ReGen Villages imagina este mundo utópico y lo plasma en un proyecto que pronto verá la luz. No de forma virtual, pues como concepto ya lo conocemos gracias a su difusión a través de la red.

Ecoaldeas futuristas, una apuesta por la vida sostenible
Si bien estamos disfrutando de las imágenes y planos desde su página web, la presentación en el Pabellón de Dinamarca en la XV Muestra Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia será su difusión oficial. Un marco idóneo para una iniciativa verde que apuesta fuerte por un cambio de modelo y, por lo tanto, fuertemente comprometida con el medio ambiente.
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Rascacielos eco amigables coronados por jardines
Sin duda, una de las grandes obras arquitectónicas urbanas son los rascacielos, y también su diseño va adaptándose a los nuevos tiempos. De ser odiosas torres de cemento, el símbolo de la jungla de asfalto que son las megalópolis, podrían transformarse en todo lo contrario.

De hecho, los nuevos proyectos están demostrando que pueden convertirse en toda una apuesta por la arquitectura sostenible. Entre otros métodos, mediante techos verdes, jardines verticales, la instalación de paneles solares en sus tejados, en sus fachadas acristaladas o, pongamos por caso, mediante la recogida y almacenamiento de agua pluvial.

Las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías y el hambre de naturaleza reinante en la gran ciudad, sobre todo en los lugares más estresantes, como son los centros de negocios, podrían dar la vuelta como un calcetín a su tradicional concepto.

Más rascacielos, más verde

Vestir de verde los rascacielos se ha convertido en tendencia y un buen ejemplo de ello es la transformación que va a sufrir la torre de negocios Toranomon Hills, el rascacielos más alto de Tokio y uno de los más emblemáticos del mundo.

Rascacielos eco amigables coronados por jardines
Si ya vimos cómo los techos verdes podían mejorar la biodiversidad en las ciudades, así como las nuevas políticas que obligan en muchas de ellas a llenar de verde un porcentaje mínimo de las cubiertas, los rascacielos también se apuntan a esta iniciativa global. Sobre todo, tienen un gran papel en los enclaves más polucionados.
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¿Imaginas el Central Park convertido en una reserva natural montañosa?
Central Park es el parque urbano más grande de Nueva York y probablemente el más famoso de todo el mundo. Entrar en él es encontrarse con lagos artificiales, cascadas, praderas, bosques, grandes extensiones de césped… ¡Un auténtico pulmón de oxígeno y un oasis de calma en medio de una trepidante urbe, la ciudad que nunca duerme!

Algunas de sus áreas son hábitats poco frecuentados, más densos e intrincados, que nos recuerdan los espacios más salvajes. No es fácil llegar caminando, pero bastará con hacer un walking tour o alquilar una bici para encontrarlos y, si lo deseamos, perdernos en ellos. Sin embargo, hay algo que no nos encontraremos, y que algunos echan de menos: su verdadera naturaleza silvestre.

¿Imaginas el Central Park convertido en una reserva natural montañosa?
¿A qué nos referimos? A un tesoro oculto, enterrado y, quién sabe, quizá a la espera de volver a ver la luz el día menos pensado. Por lo pronto, sus montañas subterráneas, esas que descansan debajo del mítico Central Park, han cobrado un gran protagonismo a través de un sorprendente proyecto: New York Horizon, firmado por Yitan Sun y Wu Jianshi.

Hundir 30 metros el Central Park

El proyecto puede parecer una auténtica locura, pero también es cierto que Nueva York probablemente sea el lugar ideal para dejar volar la imaginación con las ideas más disparatadas. Imposible o no, lo cierto es que como proyecto está siendo un pelotazo en la red. Tanto por su espectacularidad como por descubrirnos la existencia de esas montañas, no podía sino llamar la atención.

Y a ello ayudan enormemente las imágenes que acompañan al proyecto, ganador de el primer puesto del prestigioso concurso urbanístico eVolo. Esta vez no ganaron los proyectos relacionados con los rascacielos, sino un proyecto que busca dar un giro de 180 grados al Central Park.
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Techos verdes para mejorar la biodiversidad en las ciudades
La ecología urbana es mucho más que una disciplina y, por supuesto, trasciende el simple paisaje verde. Del mismo modo que las ciudades alcanzan dimensiones de megalópolis, la necesidad de naturaleza en el entorno urbano ejerce una fuerza contraria que reclama más verde por obvias razones de sostenibilidad.

Sería de ingenuos hablar de una revolución verde de las urbes, pero no puede decirse que las ideas falten. Un ejemplo son los tejados verdes. No se trata de una moda, sino más bien de una iniciativa global que va abriéndose paso.

Lentamente, es cierto, pero sin pausa. Sobre todo, avanza en aquellas ciudades que se lo han tomado en serio, y como ejemplo paradigmático podemos mencionar París, muy polucionada pero cada vez más sostenible a golpe de una política municipal muy perseverante.

Techos verdes obligatorios

París, obviamente, no es la única urbe que apuesta por el verde. Muchas otras lo hacen y, aunque resulte chocante, y casi una utopía, lo cierto es que hay muchas urbes que obligan a llenar de verde un porcentaje mínimo de los techos de los edificios.

Techos verdes para mejorar la biodiversidad en las ciudades
O, según el reglamento, determinan que deben hacerlo algunos edificios específicos, como por ejemplo los comerciales. Entre otras ciudades que se han apuntado a esta moda, además del país galo, está Canadá, con Toronto a la cabeza o, entre otras, Copenhague.

Son ciudades que intentan combatir la contaminación ambiental legislando para propiciar un techo verde que alcance decenas de miles de metros cuadrados de jardines en lo alto.
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